
El censo electoral colombiano se mantuvo íntegro y confiable durante la primera vuelta presidencial, desmintiendo las afirmaciones del presidente Gustavo Petro sobre supuestas modificaciones. La Registraduría Nacional, bajo el liderazgo de Hernán Penagos, informó que el escrutinio alcanzó un 99,98 % de avance y que las diferencias con el preconteo fueron mínimas.
Las organizaciones internacionales que acompañaron el proceso, incluyendo la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea y la OEA, reconocieron la transparencia del sistema. Los hechos reflejan que los señalamientos de Petro carecen de respaldo y que el mecanismo de votación y registro funcionó correctamente .
Censo electoral: soporte físico y digital garantizan integridad
Colombia cuenta con un único censo electoral de 41.421.973 ciudadanos publicado el 30 de abril y distribuido a las más de 122.000 mesas de votación del país. Cada votante fue identificado en listas impresas, debiendo firmar y registrar su huella digital al momento de sufragar. En muchos puestos de votación, además, se aplicó verificación biométrica facial y dactilar.
Con este sistema, es imposible incorporar votantes fuera del censo previamente definido. Más de 373.000 testigos electorales y seis jurados por mesa supervisaron cada votación, garantizando la legalidad del procedimiento y la confiabilidad de los resultados .
El software de preconteo, utilizado para consolidar y transmitir la información de las mesas, no procesa ni almacena cédulas adicionales, evitando cualquier posibilidad de alteración digital. El código fuente fue expuesto a todos los partidos políticos y entregado a la Procuraduría General de la Nación para custodia. Así, la combinación de registros físicos y digitales asegura un respaldo integral que refuerza la transparencia del proceso electoral colombiano.
Aclaraciones frente a acusaciones presidenciales
A pesar de la contundencia de las evidencias, el presidente Gustavo Petro insistió en la existencia de modificaciones en el censo electoral. La acusación incluía supuestas alteraciones en el software para aumentar el número de ciudadanos y mesas.
Sin embargo, el registrador Hernán Penagos y el procurador Gregorio Eljach desmintieron estas afirmaciones, asegurando que no existe ninguna prueba que respalde dichos señalamientos. La publicación de todas las actas electorales permite a partidos y veedores cruzar la información del preconteo con las actas físicas, eliminando cualquier duda sobre la integridad de los comicios .
Además, Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, reconoció públicamente que no existen pruebas de fraude tras realizar las verificaciones correspondientes. Esto refuerza la confiabilidad de los resultados, que ubicaron a Abelardo de la Espriella como ganador de la primera vuelta, dejando en evidencia que las declaraciones presidenciales no se corresponden con la realidad del sistema electoral.
Observación internacional y consolidación del proceso
El acompañamiento de misiones internacionales garantizó que la jornada electoral se desarrollara bajo estándares de transparencia reconocidos globalmente. La observación incluyó monitoreo del preconteo, escrutinios y entrega de datos a las campañas. Los informes de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea y la OEA destacaron la solidez del sistema y la ausencia de irregularidades significativas.
El escrutinio final, liderado por jueces, notarios y exmagistrados, consolidó los datos previos, dejando solo 33 mesas pendientes de revisión. Esta rigurosidad asegura que los resultados reflejen fielmente la voluntad ciudadana y que cualquier diferencia con el preconteo no suponga modificaciones sustanciales. Así, el censo electoral y el sistema de votación en Colombia demuestran ser confiables, precisos y auditables .
En conclusión, el censo electoral colombiano funciona con integridad absoluta, respaldado por soporte físico y digital, supervisión de jurados y testigos, y veeduría internacional. Las acusaciones de manipulación formuladas por el presidente Gustavo Petro no se sostienen frente a la evidencia. La combinación de registro impreso, biometría, publicación de actas y escrutinio detallado confirma que la primera vuelta presidencial se desarrolló con transparencia y credibilidad, reafirmando la confianza en el sistema democrático del país.
Con información de El Tiempo




