
Una semana después del doble terremoto que golpeó el norte de Venezuela, el país continúa entre las labores de búsqueda, la incertidumbre de miles de familias y el inicio de un duelo que todavía no logra consolidarse. Aunque el gobierno decretó siete días de duelo nacional, en las zonas afectadas la prioridad sigue siendo encontrar a quienes permanecen bajo los escombros.
El balance oficial asciende a 2.295 fallecidos y 11.267 heridos, mientras las autoridades admiten que la cifra de víctimas podría aumentar en los próximos días. Paralelamente, miles de personas continúan sin contacto con sus familiares y cientos de edificaciones presentan daños severos o colapsaron por completo.
En sectores de La Guaira, familiares permanecen desde hace una semana frente a los edificios destruidos con la esperanza de obtener noticias de sus seres queridos. Durante las noches, cuando disminuye el ruido de la maquinaria, los equipos de rescate realizan pausas para intentar escuchar golpes o voces provenientes de los escombros.
Para muchas familias, la expectativa de hallar sobrevivientes ha dado paso a la necesidad de recuperar los cuerpos de sus parientes para poder darles sepultura. Otras aún enfrentan el difícil proceso de identificar a sus familiares en morgues y centros forenses, donde las labores continúan debido al elevado número de víctimas.
Mientras avanzan las operaciones de rescate, la vida cotidiana comienza a reanudarse lentamente en algunas zonas del país. Sin embargo, en las áreas más golpeadas por el desastre, miles de venezolanos siguen concentrados en la búsqueda de sus familiares, en una emergencia que mantiene abierto el proceso de duelo nacional.



