
Once días después de los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, las labores de rescate han dado paso a una fase centrada en la remoción de escombros y la recuperación de víctimas. En La Guaira, familiares, voluntarios y equipos de apoyo continúan trabajando entre las estructuras colapsadas en busca de las personas que permanecen desaparecidas.
En varios edificios afectados, los propios familiares participan en las labores junto a grupos de mineros y operadores de maquinaria pesada, que han comenzado a retirar grandes bloques de concreto para acceder a las zonas donde se presume aún hay víctimas atrapadas.
Las autoridades estiman que 190 edificios colapsaron a causa de los sismos y que solo en la localidad de Caraballeda se acumulan alrededor de 1,25 millones de toneladas de escombros, una cifra que refleja la magnitud de la emergencia y el reto que enfrenta la recuperación.
Con el paso de los días, la presencia de rescatistas internacionales ha disminuido y las operaciones dependen cada vez más de maquinaria pesada y del apoyo de voluntarios venezolanos. Mientras continúan las labores, el balance oficial asciende a 3.342 fallecidos, aunque las autoridades reconocen que aún quedan personas bajo los escombros.



