El ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma, reafirmó la intención del gobierno de Gustavo Petro de adquirir la empresa petroquímica Monómeros, ubicada en Barranquilla, como parte de una iniciativa para consolidar la autosuficiencia agrícola del país y avanzar hacia una cooperación económica más estrecha con Venezuela.
Durante un acto en Caracas organizado por ProColombia en la Bolsa de Valores, Palma defendió el rol estratégico de la compañía, que actualmente tiene participación accionaria mayoritaria del Estado venezolano, dentro del nuevo enfoque de integración regional promovido por ambos gobiernos.
Monómeros: pieza clave para la seguridad alimentaria
El funcionario colombiano destacó que Monómeros ha logrado mantenerse operativa pese a múltiples desafíos, convirtiéndose en una de las compañías más eficientes del sector. Según explicó, el potencial de crecimiento de la empresa es significativo si se le facilita acceso a nuevos mercados y se fortalece el marco de cooperación bilateral.
“La idea no es solo adquirirla, sino abrir su producción a otros destinos y maximizar su capacidad en beneficio mutuo”, señaló Palma, al tiempo que enfatizó la importancia de este paso para asegurar el suministro de fertilizantes y fortalecer el campo colombiano.
Una Zona Económica Especial para revitalizar la frontera
En paralelo, Palma presentó una ambiciosa propuesta para la creación de una Zona Económica Especial (ZEE) en la frontera colombo-venezolana, concebida en tres fases. Esta iniciativa pretende dinamizar el empleo, fomentar el desarrollo conjunto y estimular nuevas oportunidades para las comunidades fronterizas.
“El proyecto de la ZEE busca convertir la frontera en un motor de crecimiento, con justicia distributiva, inversión conjunta y cooperación industrial”, explicó. La propuesta también contempla incentivos tributarios, infraestructuras compartidas y proyectos productivos binacionales.
Interconexión eléctrica como motor de desarrollo regional
Otra de las prioridades señaladas por el ministro es la necesidad de restablecer la interconexión energética con Venezuela, suspendida desde hace varios años. A su juicio, la conectividad eléctrica permitirá consolidar un bloque energético regional que facilite la expansión industrial, reduzca costos y contribuya al bienestar colectivo.
“Somos la única región del mundo sin un sistema eléctrico unificado. Debemos revertir eso si queremos un progreso con equidad”, advirtió Palma, resaltando que alrededor de la energía también florecen la manufactura, el empleo y la movilidad social.
Mirada hacia el futuro: integración más allá del comercio
La apuesta del gobierno colombiano va más allá de la transacción comercial. Lo que está en juego es un modelo de desarrollo compartido que combine infraestructura, agroindustria y soberanía energética. Tanto la compra de Monómeros como la creación de una ZEE apuntan a sentar las bases de una nueva etapa en las relaciones colombo-venezolanas, orientada a superar décadas de distanciamiento económico y político.
La propuesta sigue generando expectativas, aunque su implementación dependerá del consenso entre ambos gobiernos, de acuerdos técnicos sólidos y de una visión común que permita traducir los anuncios en resultados tangibles para las poblaciones de ambos lados de la frontera.



