¡Alerta al Mundo!
La Democracia Está Bajo Ataque y el Silencio Nos Hará Cómplices | Por: Carlos Ortega

➦ El autor es líder sindical venezolano y Presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)

…A un Año del Gran Robo…
JULIO de ( 2024/ 2O25).

Hoy levanto mi voz, como ciudadano, como sindicalista, como luchador social, como alguien que enfrentó al teniente coronel Hugo Chávez y a la farsa destructiva del mal llamado “socialismo del siglo XXI”, para advertir al mundo que lo que vivimos en Venezuela no es un fenómeno aislado: es la avanzada de una estrategia global del crimen organizado disfrazado de política.

Lo que comenzó hace más de dos décadas en Venezuela, con discursos revolucionarios y promesas a los pobres, terminó convirtiéndose en un régimen dictatorial, criminal, aliado del narcotráfico y del terrorismo internacional. El cartel de los soles, como se le conoce ya sin eufemismos en informes oficiales de EE.UU. y de organizaciones internacionales, ha secuestrado las instituciones, ha destruido la economía, ha aniquilado la democracia y ha expulsado a más de 8 millones de venezolanos al exilio.

Hoy, esa misma maquinaria avanza en Nicaragua, Cuba, Bolivia, Colombia, y amenaza con extenderse a otras naciones de América Latina, Europa y los propios Estados Unidos, si no se toman medidas urgentes y concretas.

¿Qué tienen en común estos regímenes?

•   Usurpan el poder mediante elecciones fraudulentas.
•   Controlan los sistemas judiciales y persiguen a la disidencia.
•   Militarizan la vida civil y reprimen a los pueblos con brutalidad.
•   Utilizan el discurso de los derechos sociales para justificar la confiscación del poder y de la propiedad.
•   Se alían con mafias transnacionales del narcotráfico y la minería ilegal.
•   Apuntalan su permanencia con tecnologías de vigilancia, censura y manipulación electoral.

No se trata de ideología, ni de izquierda ni de derecha. Se trata de una red de criminalidad institucionalizada, que utiliza las estructuras del Estado para robar, perseguir, destruir y dominar. Es una dictadura del miedo, del hambre y de la corrupción, disfrazada de revolución.

¿Y qué hace el mundo Político Institucional?

Europa mira hacia otro lado. Estados Unidos firma contratos petroleros mientras sanciona con una mano y estrecha acuerdos con la otra. Los organismos internacionales condenan en comunicados, pero no accionan con firmeza ni determinación.

Mientras tanto, nuestros pueblos se hunden en la desesperación. Los jóvenes emigran. Los líderes sociales son encarcelados o asesinados. La democracia retrocede. El crimen avanza.

El caso de Colombia es una alarma encendida.

Lo que ocurre hoy en Colombia no es casual. La militarización ideológica, el intento de reforma a las fuerzas armadas, los ataques sistemáticos a la institucionalidad y a la prensa, y los vínculos oscuros con regímenes totalitarios de la región, no son errores políticos. Son parte de una hoja de ruta continental: la destrucción desde adentro de las democracias.

Este es el momento de decidir!

O enfrentamos este mal con claridad moral, política y jurídica, o lo lamentaremos todos.

Como decía el apóstol: “No hay peor pecado que el silencio ante la injusticia.”
Y como escribió Bolívar: “Maldito el soldado que vuelva las armas contra su pueblo.”

El pueblo venezolano, el pueblo nicaragüense, el cubano, el boliviano y ahora el colombiano no clama a los Gobiernos Democráticos del mundo por caridad, ni por ayuda paternalista. Clama por justicia, por solidaridad efectiva, por acción coordinada de las democracias del mundo.

Hoy hablo como exiliado, pero sobre todo como hombre libre. Como obrero que no se rinde. Como venezolano que aún cree en el poder de la verdad. Y levanto esta bandera de alerta:

Si no detenemos hoy esta expansión del crimen político organizado, mañana ya no habrá repúblicas que defender, ni libertades que salvar.

Nos toca resistir, unirnos, actuar.
El momento es ahora. Mañana será demasiado tarde.

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