
Nuevas revelaciones difundidas por Reuters han profundizado en lo que realmente ocurrió durante la comunicación telefónica entre Nicolás Maduro y Donald Trump el pasado 21 de noviembre, una conversación breve pero decisiva que se produjo en un ambiente de máxima tensión por el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Aunque la existencia del contacto ya había sido confirmada por el propio Trump –quien evitó juzgarla al afirmar que “solo fue una llamada”–, hasta ahora no se conocía el contenido de la charla, que incluyó solicitudes inesperadas, rechazos contundentes y un plazo que ya expiró sin resultados visibles.
Maduro pidió garantías amplias para abandonar el país
Según tres fuentes consultadas por Reuters, el intercambio telefónico duró menos de quince minutos, pero bastó para revelar la disposición de Maduro a abandonar Venezuela bajo condiciones específicas: una amnistía legal integral para él y sus familiares.
Ese blindaje debería incluir, de acuerdo con la información filtrada, la eliminación total de las sanciones estadounidenses y la culminación del proceso abierto por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad.
El jefe del chavismo también solicitó que más de cien altos funcionarios vinculados al régimen fueran liberados del peso de las restricciones que Washington les impuso por acusaciones de narcotráfico, corrupción o violaciones graves de los derechos humanos. La intención, según las fuentes, era asegurar un salvoconducto político y jurídico para su círculo más cercano.
El plan para un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez
Otro de los elementos inesperados fue la propuesta de Maduro para que su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumiera un gobierno transitorio mientras se organizaban nuevas elecciones. Una fórmula que, en teoría, permitiría una salida negociada sin perder por completo la estructura de poder que sostiene al chavismo.
Sin embargo, esta opción tampoco encontró eco en la Casa Blanca. Reuters informó que Trump rechazó la mayoría de las solicitudes y, en cambio, fijó un plazo de una semana para que Maduro saliera del territorio venezolano rumbo al destino de su preferencia. Entre las opciones que se discutieron, según adelantó el senador Markwayne Mullin a CNN, figuraba Rusia.
Discrepancias irreconciliables y un ultimátum que venció
El tiempo límite impuesto por Trump venció el viernes 28 de noviembre sin movimiento alguno por parte de Maduro. Este incumplimiento habría sido uno de los factores que motivaron al presidente estadounidense a declarar el espacio aéreo venezolano “completamente cerrado”, en una advertencia publicada el sábado en su red Truth Social.
Otros reportes, como los del Miami Herald, señalan que el diálogo también naufragó porque Maduro aspiraba a mantener un control sustancial sobre las fuerzas armadas, una condición que la administración Trump rechazó de plano. Washington exigía una renuncia inmediata, mientras Caracas apostaba por un calendario más flexible. Esa diferencia, según el diario, “estancó rápidamente” cualquier avance.
¿Habrá otra propuesta?
A pesar del portazo recibido, Reuters aseguró que el entorno de Maduro ha solicitado una nueva llamada con Trump, aunque no está claro si existe margen para reabrir la negociación. Una de las fuentes consultadas sostuvo que, aunque una salida pactada no está del todo descartada, persisten “desacuerdos relevantes y detalles delicados por resolver”.
La administración estadounidense, por su parte, ya mantuvo reuniones internas para evaluar los próximos pasos de su estrategia contra el régimen venezolano, en un contexto en el que continúan las operaciones marítimas en el Caribe y la presión internacional sobre Caracas se intensifica.
Un capítulo más en una crisis sin pausa
La filtración de estos detalles añade una nueva dimensión al conflicto político entre Estados Unidos y Venezuela. La llamada –corta, tensa y sin resultados– revela que Maduro ha contemplado su salida del país, pero solo bajo condiciones que Washington no está dispuesto a aceptar. Mientras tanto, Trump endurece sus posiciones, la presencia militar se mantiene, y el país caribeño continúa navegando entre la incertidumbre y un futuro lleno de interrogantes.
Con información de El Tiempo



