
En medio de un escenario geopolítico marcado por el cierre del espacio aéreo venezolano, movimientos militares estadounidenses en el Caribe y rumores de una posible intervención, nuevas revelaciones apuntan a una negociación insólita entre Nicolás Maduro y el presidente estadounidense Donald Trump.
Según el diario británico The Telegraph, el gobernante venezolano habría solicitado conservar una parte considerable de su patrimonio personal, garantías políticas para su círculo cercano y un destino seguro en el extranjero a cambio de renunciar al poder. Los detalles, obtenidos por fuentes con acceso directo a la conversación, dibujan un intercambio tenso, breve y lleno de exigencias imposibles de conciliar.
Un acuerdo secreto: dinero, protección y un destino de exilio
La llamada, que según las fuentes consultadas duró unos 15 minutos, habría estado marcada por una serie de solicitudes realizadas por Maduro para considerar su salida voluntaria del país. La más llamativa, según The Telegraph, fue su petición de conservar 200 millones de dólares provenientes de su fortuna privada, parte de ellos en cuentas ya congeladas por autoridades estadounidenses.
A esto añadió otro reclamo delicado: una amnistía legal para cerca de cien altos funcionarios del chavismo. Washington acusa a muchos de ellos de participar en actividades relacionadas con narcotráfico, corrupción y violaciones de derechos humanos, por lo que la solicitud chocó de inmediato con los objetivos estratégicos de la Casa Blanca.
Fuentes citadas por el periódico británico afirman que ese punto fue el mayor obstáculo. Para los negociadores estadounidenses, acceder a borrar expedientes de figuras señaladas como parte del “Cartel de los Soles” resultaba incompatible con la política de su gobierno, centrada justamente en desmantelar la estructura criminal atribuida al régimen.
El debate sobre el exilio: Rusia, China o un aliado regional
El destino final de Maduro fue otro de los asuntos discutidos en la conversación. Trump habría sugerido que el mandatario buscara refugio en Rusia o China, países con los que mantiene estrechas relaciones políticas y militares. Sin embargo, Maduro habría rechazado esa opción, insistiendo en permanecer en el hemisferio occidental.
Cuba apareció como una posibilidad inmediata debido a su histórica alianza con Caracas, pero las fuentes señalan que otra alternativa comenzó a sonar con fuerza: Catar, país que en los últimos años ha estrechado lazos con gobiernos latinoamericanos y que podría ofrecer garantías de seguridad sin generar tanta confrontación diplomática.
Aun así, ninguna de las opciones logró destrabar las diferencias de fondo sobre el mecanismo de transición. Según The Telegraph, Maduro habría exigido que algunos de sus colaboradores más leales dirigieran el proceso hacia un nuevo gobierno, condición considerada inviable por Washington.
“Estaba atrapado entre la espada y la pared”, dijo una de las fuentes al medio británico, asegurando que ninguna de las exigencias podía ser aceptada sin comprometer los objetivos de Estados Unidos en relación con la política antidrogas y las investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad.
El contraste entre la diplomacia pública y la negociación privada
Pese a las revelaciones, Maduro describió públicamente la conversación con Trump en términos positivos. Desde Caracas afirmó que la llamada se dio en un clima de “respeto” y “cordialidad”, y sugirió que podría representar un paso hacia un diálogo directo entre ambos gobiernos.
“Si esa conversación significa que se están dando pasos hacia una relación respetuosa, bienvenida la diplomacia”, declaró el mandatario venezolano, intentando proyectar la imagen de que mantiene control sobre la situación interna.
Pero, según The Telegraph, esa cordialidad contrasta con la realidad de las negociaciones fallidas y la presión militar creciente. Para varios analistas, la filtración de estos detalles refleja también una estrategia para debilitar la posición de Maduro frente a su propia cúpula, al evidenciar que estuvo dispuesto a negociar su salida con condiciones personales.
Un futuro incierto para la crisis venezolana
Las revelaciones reavivan las preguntas sobre los escenarios que se abren para Venezuela: ¿persistirá la vía coercitiva impulsada por Washington? ¿Intentará Maduro reactivar líneas de diálogo? ¿Habrá nuevas presiones internas tras conocerse su disposición a negociar condiciones de exilio?
Mientras tanto, la tensión continúa escalando, la desconfianza entre ambos gobiernos se profundiza y la posibilidad de una transición política parece tan cercana como improbable.
Con información de AFP



