
Las autoridades venezolanas han incrementado en los últimos meses la detención de ciudadanos estadounidenses, en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones entre Caracas y Washington. De acuerdo con fuentes consultadas por CNN, al menos cinco estadounidenses permanecen bajo custodia, aunque la mayoría no ha sido identificada oficialmente.
La ola de arrestos coincide con el endurecimiento de la campaña estadounidense contra el narcotráfico y la venta ilegal de petróleo atribuida al gobierno de Nicolás Maduro. En los últimos cuatro meses, esta ofensiva ha incluido el despliegue de una flota en el Caribe, operaciones encubiertas contra infraestructura portuaria venezolana y el bloqueo de buques sancionados.
Washington sostiene que el patrón de detenciones podría formar parte de una estrategia del gobierno venezolano para aumentar su capacidad de negociación en futuros diálogos, una táctica que recuerda a la utilizada por aliados como Rusia, que ha retenido a ciudadanos estadounidenses en el pasado con fines diplomáticos.
Entre los casos conocidos se encuentra el de James Luckey-Lange, un joven neoyorquino de 28 años reportado como desaparecido tras ingresar a Venezuela por la frontera sur en diciembre. Según The New York Times, viajaba por Sudamérica investigando actividades mineras en la Amazonía. Su familia afirma no haber recibido información oficial sobre su paradero.
Otros detenidos incluyen a Aidel Suárez, residente permanente en Estados Unidos, y a Jonathan Torres Duque, un venezolano con estatus de protección temporal en EEUU que fue arrestado tras regresar al país en 2024. Su madre asegura que fue detenido por su acento y apariencia.
Históricamente, Venezuela ha utilizado la detención de estadounidenses como herramienta de presión en negociaciones bilaterales. Durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, la intervención del enviado especial Richard Grenell permitió la liberación de 17 personas. Sin embargo, la suspensión de ese canal diplomático ha coincidido con un repunte en los arrestos.
Excarcelados recientes han denunciado condiciones de reclusión precarias, falta de procesos judiciales claros y tratos abusivos. El peruano-estadounidense Renzo Huamanchumo Castillo, liberado en un intercambio de prisioneros, relató haber sufrido golpes y acusaciones sin sustento.
Mientras tanto, organizaciones y familiares insisten en que persiste la opacidad sobre la situación de los detenidos, quienes comparten celdas con personas de múltiples nacionalidades. Aunque Venezuela mantiene cientos de presos políticos tras las elecciones de 2024, ninguno de los estadounidenses figura entre las liberaciones recientes.
Ni el Departamento de Estado ni la Casa Blanca han ofrecido comentarios adicionales, y el Ministerio de Comunicación venezolano tampoco ha respondido a las solicitudes de información.
Con información de Infobae
Gobierno de Maduro reactiva la detención de estadounidenses en medio de la presión de Trump https://t.co/NBS2nQkbVi
— El Nacional (@ElNacionalWeb) January 2, 2026




