¿Hasta cuándo la indiferencia ante la tortura y los presos políticos?

El Cardenal Porras cuestiona a la sociedad y admite errores graves en la jerarquía eclesiástica

En una intervención marcada por la autocrítica institucional y la denuncia social, el cardenal Baltazar Porras alzó la voz para exigir la liberación inmediata de la totalidad de los presos políticos en el país.

Desde la iglesia La Anunciación del Señor, en La Boyera, el purpurado cuestionó duramente la «normalización del sufrimiento» y la indiferencia colectiva ante la persecución sistemática.

Durante su homilía, Porras lamentó que la sociedad venezolana haya comenzado a percibir la tortura, el exilio y la prisión política como realidades ajenas. Sin embargo, su reflexión fue más allá del señalamiento externo: el Cardenal reconoció que la jerarquía eclesiástica no es infalible.

Admitió que «el error y el pecado» pueden permear incluso a obispos y cardenales, y subrayó que estas fallas no deben ocultarse, sino servir de impulso para defender a quienes sufren violaciones de derechos humanos, especialmente a los familiares que desconocen el paradero de sus detenidos.

Sombras sobre el Arzobispado

Las declaraciones del Cardenal Emérito surgen en un momento de alta conflictividad para la Iglesia venezolana. La institución enfrenta el escrutinio público tras las graves denuncias de Mariana González, hija del presidente electo Edmundo González, quien aseguró haber sido víctima de extorsión por parte de agentes del Estado dentro de las instalaciones del Arzobispado de Caracas. Según su testimonio, se buscaba canjear la libertad de su esposo, Rafael Tudares, por el retiro político de su padre.

Aunque la Arquidiócesis de Caracas emitió un comunicado negando la extorsión y solidarizándose con González, la falta de una investigación interna formal ha generado suspicacias, especialmente por la presunta presencia del actual arzobispo, monseñor Raúl Biord Castillo, en dichas reuniones.

Tensiones internas y la mirada del Vaticano

Informes recientes del portal especializado The Pillar Catholic revelan una profunda fractura entre la actual conducción de la Arquidiócesis y el cardenal Porras. Se reporta que Biord Castillo, señalado por fuentes internas de mantener cercanía con el oficialismo y de imponer una política de «silencio» ante las denuncias sociales, habría retirado el apoyo logístico y residencial a Porras, obligándolo a vivir en una parroquia.

Esta situación, sumada al reciente hostigamiento sufrido por Porras en el aeropuerto de Maiquetía —donde se le impidió viajar al exterior—, habría encendido las alarmas en la Santa Sede. Fuentes vaticanas indican que existe malestar en varios dicasterios romanos por el trato dispensado al Cardenal y por la aparente deriva de la cúpula arquidiocesana frente a la crisis de derechos humanos en Venezuela.

Con información de El Nacional

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