
La carrera por la Presidencia de Colombia en 2026 dio su primer gran paso con el debate inaugural de la Gran Consulta, un encuentro que reunió por primera vez a los nueve aspirantes de centro y centroderecha que buscarán medirse en las urnas el próximo 8 de marzo.
Durante dos horas, en un escenario compartido por la alianza informativa de EL TIEMPO, RCN y LA FM, los candidatos expusieron sus visiones sobre los desafíos estructurales del país, con énfasis en economía, seguridad, salud y educación. El intercambio dejó ver tanto líneas comunes como profundas diferencias sobre el rumbo que debería tomar Colombia en un contexto de incertidumbre fiscal, deterioro del orden público y tensiones sociales persistentes.
Economía: ajuste, confianza y reactivación
El primer bloque giró alrededor del panorama económico, uno de los asuntos que más inquieta a la ciudadanía. Salario mínimo, pensiones, hidrocarburos, deuda externa y reforma tributaria dominaron las preguntas. En este punto, la mayoría coincidió en una premisa: recortar el gasto estatal para evitar nuevos impuestos y enfrentar el déficit fiscal.
El exministro Mauricio Cárdenas planteó una reducción selectiva del gasto público, acompañada de alivios tributarios y la eliminación progresiva del cuatro por mil. En una línea similar, Juan Carlos Pinzón propuso disminuir burocracia, cerrar consulados y acabar con nóminas paralelas, además de aplicar incentivos fiscales temporales para dinamizar la producción.
La formalización laboral y la confianza empresarial aparecieron como ejes transversales. David Luna alertó sobre la caída de cotizantes al sistema pensional y se comprometió a no aumentar la edad de jubilación. Juan Manuel Galán, por su parte, defendió la productividad como motor del crecimiento y apostó por modernizar entidades clave como la Dian para fortalecer la recaudación sin asfixiar al sector privado.
Vivienda y construcción: motor en pausa
Otro terreno con puntos de encuentro fue la reactivación de la construcción. El exalcalde Enrique Peñalosa cuestionó las políticas actuales y aseguró que el freno en vivienda ha golpeado el empleo urbano.
Su propuesta incluye intervención del suelo, estímulos a proyectos nuevos y respaldo al mercado de inmuebles usados, con el objetivo de devolverle dinamismo a uno de los sectores históricos de la economía colombiana.
Seguridad: mano dura, inteligencia y cooperación
La seguridad se consolidó como el eje más intenso del debate. Extorsión, control territorial y expansión de grupos armados marcaron las intervenciones. La mayoría de los aspirantes coincidió en la necesidad de fortalecer a la Fuerza Pública y recuperar la cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos.
Vicky Dávila centró su discurso en el miedo cotidiano y propuso un fondo de recompensas con apoyo estadounidense para combatir estructuras criminales. Aníbal Gaviria calificó la violencia como el principal problema nacional y pidió mayor presupuesto y tecnología para policías y militares. Peñalosa rechazó cualquier negociación con bandas ilegales y recordó su experiencia enfrentando el crimen urbano.
Desde su trayectoria como exministro de Defensa, Pinzón aseguró que su fortaleza es el mando militar y anticipó un plan integral de seguridad. Juan Daniel Oviedo introdujo un matiz distinto, al advertir que el problema no se resuelve solo con cárceles, sino con inteligencia estratégica y cercanía con las comunidades.
Paz y justicia: visiones enfrentadas
Las posturas frente a la política de paz mostraron contrastes claros. Mauricio Cárdenas propuso dar por cerrada la estrategia de ‘paz total’ y retomar el control territorial con contundencia. David Luna, en cambio, defendió la implementación plena del acuerdo de 2016, combinada con persecución firme a los delincuentes.
Paloma Valencia planteó una transformación del sistema judicial apoyada en inteligencia artificial, con el objetivo de acelerar procesos, combatir el narcotráfico y fortalecer la extinción de dominio. Su propuesta incluyó la idea de un Plan Colombia 2.0, orientado a golpear las finanzas criminales.
Salud y educación: críticas al presente, promesas a futuro
En el último bloque, el sistema de salud concentró críticas al gobierno actual. Varios candidatos coincidieron en que la relación con las EPS se deterioró y que los pacientes han sido los más afectados. Cárdenas habló de un plan de choque para garantizar medicamentos, mientras Oviedo propuso vigilancia estricta para evitar desvíos de recursos. Pinzón atribuyó la crisis a intentos de estatización, y Luna subrayó la urgencia de atender la salud mental.
En educación, Valencia anunció que retomaría programas como Ser Pilo Paga y Generación E, además de crear cupos de formación corta para jóvenes que no estudian ni trabajan. Galán puso el foco en la niñez y en la autonomía económica de las mujeres como base de políticas de largo plazo.
Cierre y señales políticas
El debate concluyó con preguntas rápidas, incluida una sobre posibles apoyos en una segunda vuelta entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Aunque la mayoría confió en que el próximo presidente surgirá de la Gran Consulta, varios aspirantes dejaron claro que no respaldarán una continuidad del proyecto del presidente Gustavo Petro.
El primer debate presidencial de 2026 dejó una fotografía clara del momento político colombiano: coincidencias en el diagnóstico, pero divergencias en las soluciones. Seguridad y economía dominaron la agenda, mientras salud y educación completaron un panorama de promesas y advertencias. Más que definiciones finales, el encuentro marcó el inicio de una contienda en la que los matices, las alianzas y la capacidad de conectar con el electorado serán determinantes en el camino hacia la Casa de Nariño.
Con información de El Tiempo




