
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró que su país celebrará “elecciones libres y justas”, pero no ofreció una fecha ni plazos concretos para la realización de comicios presidenciales, tras la detención del expresidente Nicolás Maduro.
En su primera entrevista concedida a un medio estadounidense desde enero de 2026, Rodríguez defendió el compromiso con el proceso electoral establecido en la Constitución venezolana, aunque enfatizó que el calendario quedará determinado por el diálogo político interno, sin precisar periodos específicos para esa convocatoria.
Una promesa sin cronograma claro
En declaraciones a la cadena estadounidense NBC, la mandataria encargada respondió afirmativamente cuando se le preguntó si Venezuela tendrá elecciones libres y justas, tal como exige la Carta Magna venezolana. No obstante, evitó señalar un periodo temporal o un marco definitivo para la convocatoria de esos comicios, limitándose a señalar que el calendario dependerá de acuerdos políticos dentro del país.
Rodríguez insistió en que la realización de elecciones con garantías implica, además, que Venezuela esté libre de sanciones y del “acoso de la prensa internacional”, enfatizando el contexto político y diplomático que rodea la organización de un proceso de este tipo.
Condicionamientos y diálogo político
La presidenta encargada vinculó la convocatoria de elecciones a un proceso de diálogo político amplio en el país, reiterando que la fecha será definida por los acuerdos alcanzados en esas conversaciones, sin fijar plazos concretos. Esta afirmación llega en medio de un contexto de transición política en Venezuela, donde sectores del oficialismo y de la oposición mantienen posiciones divergentes sobre la hoja de ruta electoral y la estabilización nacional antes de una votación general.
El hecho de omitir un calendario específico ha generado inquietudes entre analistas y opositores, especialmente porque otras voces del oficialismo han señalado que no habrá elecciones en el corto plazo hasta alcanzar estabilidad y condiciones institucionales seguras para los votantes.
La relación con Estados Unidos y la legitimidad del proceso
Durante la entrevista, Rodríguez también abordó la relación entre Caracas y Washington, subrayando la importancia de “trabajar de manera conjunta” con la Casa Blanca en distintos ámbitos, incluido el político. Agradeció el nivel de cooperación con las autoridades estadounidenses, aunque defendió que la soberanía venezolana debe prevalecer en la definición de los tiempos y condiciones electorales.
La mandataria también sostuvo que Nicolás Maduro sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela y defendió la inocencia tanto de él como de su esposa, Cilia Flores, frente a las acusaciones que pesan contra ellos en Estados Unidos. Esta postura forma parte del discurso oficial de legitimidad, pese a que el Supremo Tribunal de Justicia de Venezuela la nombró como jefa de Estado interina tras la captura de Maduro en enero de 2026.
Desacuerdos sobre tiempos y expectativas
Aunque Rodríguez reiteró el compromiso con comicios justos y libres, su falta de especificación sobre el cronograma electoral contrasta con las expectativas de sectores opositores, que piden plazos claros para la restauración democrática. La ausencia de un plan temporal ha dejado en el aire la posibilidad de que las elecciones se celebren en un futuro indefinido o condicionado por factores políticos internos, sin una ruta establecida.
La referencia al diálogo político como determinante para fijar el calendario ha sido interpretada como un intento del Ejecutivo por mantener flexibilidad política, pero también ha levantado dudas sobre la rapidez con la que se pueda avanzar hacia una transición más abierta y competitiva.
Retos y perspectivas de la transición
El contexto en que Rodríguez hizo estas declaraciones es complejo: Venezuela atraviesa un proceso de transición tras un episodio de tensión política y militar que culminó con la captura de Maduro; además, hay discusiones en curso sobre la aprobación de leyes clave, como la de amnistía, que buscan promover la reconciliación nacional.
Para algunos observadores, el hecho de no fijar fechas claras para las elecciones refleja la preocupación por garantizar las condiciones necesarias antes de una votación presidencial, como la reinstitucionalización, la libertad de prensa y la apertura de espacios políticos. Para otros, la indefinición puede prolongar la incertidumbre sobre la consolidación democrática.
La promesa de Rodríguez de organizar elecciones libres y justas sin establecer un cronograma concreto revela tanto un compromiso formal con la idea de un proceso democrático como la realidad de un país en plena transición política, donde las condiciones internas y las negociaciones determinarán el momento de la convocatoria. La expectativa de que los comicios se celebren se mantiene, pero la falta de un calendario definido sigue generando preguntas sobre cuándo y cómo se concretará esa promesa, en un entorno marcado por tensiones y negociaciones tanto internas como internacionales.
Con información de El Nacional



