Delcy Rodríguez refuerza estrategia de gas con Shell

La apertura de este espacio de diálogo, en el que también participan otras transnacionales, ocurre en paralelo a la emisión de licencias por parte de Estados Unidos

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, encabezó este jueves una sesión con ejecutivos de la compañía británica Shell para impulsar iniciativas vinculadas al sector gasífero en el país caribeño. El encuentro forma parte de una estrategia más amplia de Venezuela para atraer inversión extranjera que permita revitalizar su industria de hidrocarburos, duramente afectada por años de declive productivo y sanciones internacionales.

La apertura de este espacio de diálogo, en el que también participan otras transnacionales, ocurre en paralelo a la emisión de licencias por parte de Estados Unidos que permiten operaciones energéticas en territorio venezolano bajo determinadas condiciones.

Apertura a capitales y reforma legal

En los últimos meses, el Gobierno venezolano ha promovido cambios normativos para hacer más atractiva la participación de empresas privadas extranjeras en el sector petrolero y gasífero. Una de las acciones clave ha sido la reforma de la Ley de Hidrocarburos, que se discute en la Asamblea Nacional con el objetivo de reducir el control estatal en la industria y facilitar la entrada de inversiones externas.

Este marco legal reformado busca generar un clima más competitivo, incluyendo herramientas contractuales que permitan a firmas internacionales operar bajo esquemas de participación productiva y atraer recursos financieros que potencien la producción de energía en Venezuela. En este contexto, las reuniones de Rodríguez con empresas como Shell, Repsol y Chevron forman parte de una fase de consulta pública dentro del proceso legislativo, previo a la aprobación final del proyecto de ley.

Shell y los proyectos gasíferos en discusión

La sesión de trabajo con ejecutivos de Shell se centró en analizar “proyectos gasíferos” en un escenario de apertura, sin que hasta ahora se hayan divulgado acuerdos técnicos concretos o decisiones definitivas. En la mesa de diálogo participaron representantes de alto nivel de la británica, incluidos vicepresidentes regionales y de gas global, junto con directivos venezolanos de la estatal PDVSA y autoridades del sector energético.

La presencia de Shell en estas conversaciones es significativa porque la empresa ha sido protagonista de iniciativas de gas en Venezuela desde hace varios años. Uno de los proyectos de mayor relevancia es el campo Dragón, un yacimiento de gas natural en aguas compartidas con Trinidad y Tobago que ha tenido históricamente un potencial de reservas importantes.

Shell y su socio trinitense han obtenido licencias de Estados Unidos para desarrollar este tipo de campos, aunque dichas autorizaciones a menudo incluyen condiciones, como la participación de empresas estadounidenses en las etapas de negociación y ejecución, así como restricciones sobre pagos directos al gobierno venezolano.

El papel de las sanciones y las licencias energéticas

Desde 2019, las sanciones energéticas impuestas por Estados Unidos han limitado la operación de compañías extranjeras en Venezuela y han exigido que cualquier proyecto de explotación de recursos naturales cuente con licencias específicas emitidas por el Departamento del Tesoro, a través de la OFAC. En ese marco, Shell y Trinidad y Tobago han recibido autorizaciones para avanzar en el desarrollo del campo Dragón, aunque bajo condiciones que buscan equilibrar intereses de firmas estadounidenses y asegurar que los beneficios directos al gobierno venezolano sean limitados.

Estas licencias no solo permiten la exploración o producción, sino que en algunos casos exigen estructuras de participación conformes con los requisitos de Washington, incorporando empresas norteamericanas en las actividades. Este enfoque dual refleja la complejidad geopolítica del sector energético venezolano, donde se entrelazan sanciones, intereses comerciales y estrategias políticas.

Otras alianzas en el sector energético

Más allá de Shell, Delcy Rodríguez ha mantenido conversaciones con otras petroleras transnacionales, como Repsol y Chevron, en el marco de la consulta sobre la reforma legal y la búsqueda de inversiones para revitalizar no solo el gas sino el conjunto de la industria de hidrocarburos. Estas reuniones forman parte de una fase de acercamiento entre el Gobierno y actores privados que esperan ampliar su presencia y participación en proyectos estratégicos de Venezuela.

Representantes de estas empresas han destacado su disposición a aportar tecnología y experiencia para modernizar la producción, así como su interés en encontrar condiciones contractuales claras que permitan garantizar estabilidad jurídica y un retorno de inversión adecuado en un país que, tras años de crisis, requiere una reactivación profunda de sus capacidades energéticas.

Implicaciones para la industria y la economía

La apertura al capital extranjero y los diálogos con compañías como Shell responden a la urgencia de Venezuela por revitalizar su industria de hidrocarburos, que ha sufrido un notable deterioro en producción y exportaciones debido a años de desinversión, mala gestión y sanciones externas. El potencial de recursos gasíferos, especialmente en campos offshore como Dragón, ofrece una oportunidad para diversificar la matriz productiva del país y para generar ingresos mediante exportaciones, particularmente hacia mercados como el Caribe que demandan gas natural licuado.

Sin embargo, los resultados concretos de estos procesos dependerán de la capacidad del Gobierno venezolano para consolidar un marco jurídico atractivo, así como de la voluntad de las empresas internacionales para comprometer capital en un entorno todavía marcado por incertidumbres económicas y políticas. La evolución de estos diálogos y la aprobación definitiva de la reforma de hidrocarburos serán determinantes para establecer si Venezuela puede traducir sus vastos recursos de gas en desarrollo tangible en los próximos años.

La estrategia de Delcy Rodríguez para impulsar planes de gas con Shell y otras petroleras representa un intento por abrir el sector energético venezolano a inversiones extranjeras en medio de un contexto de sanciones y adaptación normativa. El proyecto Dragón y otros esquemas de explotación de gas reflejan tanto las oportunidades como los desafíos que enfrenta Venezuela para reactivar una industria clave, con miras a superar años de declive y a posicionarse nuevamente en el mercado energético regional.

Con información de EFE 

 

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