
Estados Unidos empleó por primera vez bombarderos B-52 en ataques contra Irán y afirmó haber alcanzado más de 1.700 objetivos militares en las primeras 72 horas de ofensiva, en lo que representa una de las mayores escaladas recientes en Medio Oriente.
De acuerdo con el reporte, la operación incluyó el despliegue del Estados Unidos contra infraestructuras estratégicas de Irán, entre ellas centros de comando, sistemas de defensa aérea, instalaciones de misiles y posiciones vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Uno de los aspectos más destacados fue la utilización del Boeing B-52 Stratofortress, un bombardero estratégico de largo alcance con capacidad para transportar grandes cargas de armamento. Aunque esta aeronave ha sido empleada históricamente en distintos conflictos, sería la primera vez que participa en una ofensiva directa de esta magnitud contra territorio iraní.
Además de los B-52, la operación habría contado con el apoyo de otras plataformas aéreas y sistemas no tripulados, ampliando el alcance y la capacidad de precisión de los ataques.
La ofensiva marca un punto crítico en la tensión bilateral y podría tener repercusiones regionales e internacionales, mientras distintos actores globales siguen de cerca la evolución del conflicto y sus posibles consecuencias diplomáticas, militares y económicas.



