
La administración de Donald Trump canceló un contrato federal con la Arquidiócesis de Miami que estaba destinado al cuidado de niños migrantes no acompañados, una decisión que ha generado reacciones en sectores religiosos y defensores de derechos humanos.
El acuerdo permitía a la Arquidiócesis brindar alojamiento, atención básica y acompañamiento a menores bajo custodia migratoria en el sur de Florida. Con la cancelación, el programa queda suspendido, lo que podría afectar la capacidad de atención para estos niños en medio del flujo migratorio hacia Estados Unidos.
Aunque no se detallaron ampliamente las razones oficiales, la medida se enmarca dentro de una revisión más amplia de contratos vinculados a la gestión migratoria. Voces críticas advierten que este tipo de decisiones podría impactar directamente en el bienestar de los menores, mientras que otros sectores respaldan un mayor control sobre los recursos y programas federales.
La situación reabre el debate sobre el papel de organizaciones religiosas en la atención a migrantes y sobre las políticas migratorias impulsadas desde Washington.




