
A más de un mes de los terremotos que devastaron parte del litoral central venezolano, familiares de personas desaparecidas rechazaron el inicio de las demoliciones de edificios colapsados en La Guaira, al considerar que todavía existen víctimas atrapadas entre los escombros y que las labores de búsqueda no han concluido.
Los afectados insisten en que las estructuras no deben ser derribadas hasta que se recuperen todos los cuerpos. «Nuestros seres queridos no son escombros», expresaron durante las concentraciones realizadas en las zonas más golpeadas por el desastre, donde muchas familias permanecen esperando noticias de sus parientes.
Los testimonios reflejan la preocupación por la posibilidad de que las demoliciones eliminen cualquier oportunidad de localizar a quienes aún permanecen desaparecidos. Además del dolor por las pérdidas humanas, los familiares denuncian la incertidumbre que ha marcado las semanas posteriores a la tragedia.
El reportaje también señala que persiste la controversia por la falta de información oficial actualizada sobre el número de desaparecidos, mientras organizaciones y ciudadanos mantienen registros independientes para intentar localizar a las personas cuyo paradero sigue siendo desconocido.




