Este 1 de julio se cumple una semana desde los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela, dejando una estela de destrucción, miles de víctimas y una crisis humanitaria que continúa agravándose.
Aunque las labores de búsqueda y rescate siguen activas con el apoyo de brigadas nacionales e internacionales, las cifras conocidas hasta ahora reflejan la dimensión de una de las mayores tragedias registradas en el país.
Un balance que sigue aumentando
El número oficial de fallecidos se acerca a los 2.000, mientras miles de personas permanecen heridas o desaparecidas. Organismos internacionales advierten que el balance podría incrementarse a medida que continúan las labores de remoción de escombros.
Según las autoridades, solo en Caraballeda y Catia La Mar se encontraban unas 30.000 personas al momento de los terremotos, de las cuales 19.861 lograron salir por sus propios medios o fueron rescatadas con vida.
Por su parte, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y el Comité Internacional de Rescate (IRC) estiman que más de 50.000 personas continúan desaparecidas.
Millones necesitan ayuda
La emergencia también ha dejado miles de familias sin hogar.
Las autoridades reportan 15.866 personas damnificadas, para quienes se han habilitado 70 refugios temporales entre La Guaira y el resto del país.
Sin embargo, organismos internacionales advierten que el impacto humanitario es mucho mayor. Unicef calcula que 1,8 millones de personas requieren ayuda humanitaria, entre ellas 680.000 niños.
Además, el Sistema de Información Geográfica de Esri Venezuela estima que cerca de 595.000 personas han resultado afectadas de manera directa o indirecta por la catástrofe.
Persisten las necesidades
Mientras continúan las operaciones de rescate, organizaciones humanitarias alertan sobre la escasez de alimentos, agua potable, refugio y atención médica en las zonas más golpeadas.
El Comité Internacional de Rescate señaló que hospitales y refugios permanecen desbordados, mientras que Médicos Sin Fronteras advirtió que miles de familias continúan buscando alimentos, agua y un lugar seguro donde permanecer.
Aunque el Gobierno informó que el servicio eléctrico ha sido restablecido en un 90 % y que se han distribuido más de tres millones de litros de agua, la magnitud de la emergencia mantiene en alerta a organismos nacionales e internacionales.
Una semana después del desastre, Venezuela continúa enfrentando una carrera contra el tiempo para localizar desaparecidos, atender a los damnificados e iniciar el largo proceso de recuperación.



