
La búsqueda de víctimas continúa marcando el día a día de decenas de familias venezolanas tras los terremotos que sacudieron el país el pasado 24 de junio. En la morgue de Bello Monte, en Caracas, la angustia, la incertidumbre y la esperanza conviven entre largas filas de personas que esperan noticias sobre familiares desaparecidos o fallecidos durante la tragedia.
Mientras los equipos de rescate mantienen las labores en las zonas afectadas, especialmente en La Guaira, numerosos deudos recorren distintos centros forenses intentando localizar a sus seres queridos para brindarles una despedida digna.
Búsqueda de víctimas prolonga la espera de familiares en la morgue de Bello Monte
Desde las primeras horas de cada jornada, las afueras de la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses en Bello Monte reflejan el impacto humano que dejaron los terremotos. Hombres y mujeres permanecen durante horas, e incluso días, esperando que llegue información sobre los cuerpos recuperados en las labores de rescate.
Muchos familiares alternan sus recorridos entre Caracas y La Guaira debido a la falta de confirmación sobre el lugar donde fueron trasladadas las víctimas. La ausencia de respuestas inmediatas ha obligado a numerosas personas a permanecer en los alrededores de la morgue sin abandonar la esperanza de encontrar a sus familiares.
Ese escenario se repite en casos como el de Keisy García, quien desde hace varios días intenta localizar el cuerpo de su sobrino José Antonio García, recuperado entre los escombros del edificio OPP 26, en La Guaira. La mujer explicó que la familia divide esfuerzos entre distintas instituciones mientras espera información oficial sobre el paradero del fallecido.
Una situación similar enfrenta la familia de Amir Ismael Infante Galván, un adolescente de 16 años que sobrevivió inicialmente al colapso de una estructura en Playa Grande, pero falleció posteriormente en el Hospital Dr. Alfredo Machado de Catia La Mar. Aunque sus padres lograron reconocer el cuerpo en la morgue cercana al centro asistencial, cuando regresaron para retirarlo este ya había sido trasladado, iniciando un recorrido que todavía no concluye.
Los familiares describen ese proceso como un desgaste emocional constante. La necesidad de revisar fotografías, recorrer distintas sedes forenses y esperar durante horas incrementa el sufrimiento de quienes todavía no pueden despedirse de sus seres queridos.
Personal de apoyo que trabaja en la morgue confirmó que muchas personas permanecen allí durante toda la noche porque desconocen cuándo llegará el cuerpo que buscan. En varios casos, los traslados desde las zonas de desastre requieren tiempo adicional debido a la logística de recuperación, identificación y movilización de las víctimas.
El proceso de identificación busca agilizar la entrega de los cuerpos
Mientras aumenta el número de personas que acuden diariamente a Bello Monte, el personal forense mantiene activos los protocolos de identificación con el objetivo de acelerar la entrega de los cuerpos a sus familiares.
El procedimiento comienza en el departamento de Atención al Ciudadano, donde cada cadáver recibe un registro fotográfico que posteriormente sirve para facilitar el reconocimiento por parte de los familiares directos.
A través de estas imágenes, los deudos pueden verificar si la persona buscada ya ingresó a la institución. En caso de confirmarse la identidad, los funcionarios continúan con los trámites legales necesarios para autorizar la entrega del cuerpo.
Especialistas consultados explican que, cuando existe un reconocimiento inmediato y el familiar directo se encuentra presente, el procedimiento administrativo puede completarse en aproximadamente veinte minutos. Sin embargo, la alta demanda registrada después de los terremotos ha provocado que muchas familias permanezcan varias horas esperando la culminación del proceso.
Los funcionarios también indicaron que la ausencia de documentos de identidad no representa un obstáculo definitivo para la identificación. En esos casos recurren a características físicas particulares como cicatrices, tatuajes, marcas visibles u otros rasgos distintivos que permitan corroborar la identidad del fallecido.
El personal destacó que el objetivo principal consiste en evitar retrasos innecesarios para aliviar, en la medida de lo posible, la carga emocional que enfrentan los familiares.
Con el propósito de mejorar la organización, la institución habilitó el auditorio principal como centro permanente de consulta e intercambio de información. Allí un equipo especializado actualiza durante las veinticuatro horas los registros de ingresos y coordina la atención a quienes buscan noticias sobre sus allegados.
Aunque las labores continúan sin interrupción, los responsables del recinto señalaron que no disponen de un balance consolidado sobre el número total de víctimas que han pasado por esa sede desde el inicio de la emergencia.
La solidaridad acompaña a quienes esperan respuestas tras la tragedia
En medio del dolor que se vive diariamente en la morgue de Bello Monte, también han surgido múltiples expresiones de solidaridad impulsadas por ciudadanos, organizaciones y voluntarios que buscan aliviar las difíciles condiciones de quienes permanecen durante largas horas en el lugar.
El equipo de bienestar social recibe continuamente donaciones procedentes de distintas regiones del país. Entre los insumos entregados destacan alimentos preparados, agua potable, bebidas hidratantes, productos de higiene personal, alcohol, gel antibacterial y mascarillas que posteriormente distribuyen tanto al personal que trabaja en las labores de identificación como a los familiares.
Los trabajadores sociales explican que una de las principales necesidades actuales corresponde a las mascarillas N95 utilizadas por los equipos que participan en las operaciones desarrolladas en La Guaira, donde continúan las labores de recuperación de víctimas entre los escombros.
Asimismo, los voluntarios organizan la distribución de comidas y bebidas para las personas que permanecen durante jornadas completas esperando información. Muchas familias llegan desde distintos estados del país y no cuentan con recursos suficientes para cubrir alimentación, transporte o alojamiento durante la búsqueda.
La atención también incluye apoyo emocional para quienes enfrentan uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Los equipos de bienestar social acompañan a los familia
res durante los procedimientos de identificación y orientan sobre los trámites necesarios para completar la entrega de los cuerpos.
La tragedia ocasionada por los terremotos no solo dejó edificios colapsados y comunidades devastadas. También abrió un complejo proceso de búsqueda, identificación y despedida que mantiene a cientos de venezolanos recorriendo hospitales, centros de rescate y morgues en espera de respuestas.
Mientras continúan las operaciones de recuperación en las zonas afectadas, la morgue de Bello Monte permanece como uno de los principales puntos donde convergen el dolor, la esperanza y la solidaridad. Para muchas familias, cada llamada, cada fotografía revisada y cada nueva información representa la posibilidad de cerrar un capítulo marcado por la incertidumbre y ofrecer una sepultura digna a quienes perdieron la vida durante una de las peores tragedias naturales registradas recientemente en Venezuela.
Con información de El Pitazo



