La organización no gubernamental Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) lanzó este sábado 8 de agosto una campaña para visibilizar las secuelas psicosociales que deja la prisión política en Venezuela, tanto en las personas excarceladas como en sus familiares.
A través de una pieza audiovisual difundida en sus canales oficiales, la organización advirtió que las excarcelaciones bajo medidas cautelares no necesariamente representan el fin de la persecución ni permiten a las víctimas recuperar de inmediato su vida cotidiana.
“Nos acostumbramos a creer que la historia culmina con la foto del abrazo a las puertas del penal, pero la libertad jamás se reduce a cruzar una reja ni a firmar una planilla bajo medidas cautelares”, señaló JEP en su mensaje.
La organización explicó que, detrás de las imágenes de los reencuentros familiares tras una excarcelación, persisten consecuencias que pueden extenderse mucho después de abandonar el centro de reclusión.
La pieza audiovisual muestra cómo el impacto de la prisión puede trasladarse al entorno familiar y manifestarse en la vida cotidiana a través del miedo, la alteración del sueño y un estado permanente de alerta.
“La verdad es mucho más silenciosa y habita dentro de las casas: cuando la persecución no se extingue sino que se muda a la mesa del comedor, al pasillo en la madrugada y al temblor involuntario de una mano al sostener la taza de café”, expresó la ONG.
A través del testimonio de una familiar, el material expone experiencias relacionadas con insomnio, hipervigilancia y temor constante, situaciones que pueden afectar tanto a quienes estuvieron privados de libertad como a las personas que los acompañaron durante el proceso.
Una herida que trasciende a las víctimas
JEP insistió en que las consecuencias de la prisión política no deben entenderse como un asunto exclusivamente individual o familiar que desaparezca con el paso del tiempo.
La organización calificó estas secuelas como parte de un daño psicosocial sistemático asociado a la persecución institucional contra ciudadanos y sectores de la oposición venezolana.
La campaña también busca llamar la atención sobre la necesidad de considerar las consecuencias que permanecen después de las excarcelaciones, más allá del momento en que una persona recupera físicamente su libertad.
“El impacto psicológico de la represión política es una herida abierta en miles de familias venezolanas”, concluyó JEP.
El pronunciamiento se produce mientras familiares de presos políticos y organizaciones de derechos humanos continúan reclamando que la liberación de los detenidos por motivos políticos forme parte de las conversaciones que se desarrollan en Caracas.




