
La inversión colombiana en Venezuela comienza a despertar un mayor interés después de que el empresario Jaime Gilinski anunciara una multimillonaria apuesta por el sector petrolero. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aprovechó el anuncio para invitar a compañías del país vecino a regresar y participar en la recuperación económica venezolana.
Sin embargo, la expectativa todavía convive con la cautela. Empresarios y dirigentes gremiales consideran que Venezuela ofrece oportunidades en energía, infraestructura y servicios, pero recuerdan las expropiaciones ocurridas durante años anteriores y reclaman mayores garantías antes de comprometer capital en proyectos de largo plazo.
Inversión colombiana en Venezuela exige confianza y reglas claras
Javier Díaz, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), considera que todavía no existe una decisión generalizada del empresariado colombiano para entrar al mercado venezolano. A su juicio, la principal inquietud gira alrededor de la seguridad jurídica.
Las dudas se relacionan con antecedentes de compañías que perdieron activos o todavía esperan compensaciones. Por esa razón, los inversionistas observan con atención los cambios regulatorios, la evolución política y las garantías que pueda ofrecer Caracas.
A pesar de ese escenario, Gilinski asumió el riesgo. Su participación en GeoPark abre la posibilidad de desarrollar proyectos en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde la extracción de crudos pesados exige inversiones elevadas y horizontes extensos para alcanzar rentabilidad.
El sector energético concentra las mayores oportunidades
Nelson Castañeda, presidente de Campetrol, sostiene que la recuperación de la industria petrolera puede impulsar una amplia cadena de bienes y servicios. El aumento de la producción también alimenta las expectativas de proveedores, compañías de infraestructura y empresas especializadas.
Según cifras citadas de la OPEP, Venezuela elevó su producción desde 830.000 barriles diarios en enero de 2026 hasta 1,117 millones en julio, un incremento de 34,6 %.
Ecopetrol también ha expresado interés en explorar oportunidades en el país vecino, mientras representantes empresariales destacan el potencial que ofrecen los más de 2.200 kilómetros de frontera compartida para aumentar el intercambio comercial y energético.
Empresas exploran el mercado sin anunciar grandes desembolsos
Luis Felipe Quintero, presidente de la Cámara de Comercio Colombovenezolana, considera que algunas reformas han mejorado el ambiente para los negocios. Entre ellas menciona cambios en las normas de hidrocarburos y minería, además de avances en una legislación para el sector eléctrico.
El acuerdo de protección de inversiones firmado por Colombia y Venezuela en 2023 también aparece como una herramienta para recuperar confianza entre los empresarios.
Pese a estas señales, pocas compañías han anunciado desembolsos comparables con el de Gilinski. Varias analizan proyectos con discreción y estudian las condiciones antes de comprometer recursos.
El atractivo resulta evidente: Venezuela mantiene grandes reservas energéticas, un mercado cercano a los 28 millones de habitantes y numerosos sectores con espacio para nuevas inversiones. El desafío será convertir ese potencial en confianza suficiente para que más empresas colombianas decidan cruzar la frontera con capital y proyectos concretos.
Con información de El País




