
Los apagones en Venezuela continúan porque el sistema eléctrico no logra cubrir la demanda y presenta fallas que comprometen su funcionamiento. En septiembre, el consumo requerido alcanzó unos 16.300 megavatios (MW), el nivel más alto de 2026 hasta ese momento, según reportes de Corpoelec citados por el especialista José Aguilar.
Ante esa insuficiencia, la estatal restringió cerca de 3.000 MW. El ingeniero explicó a El Pitazo que las reparaciones no han permitido recuperar una oferta estable y advirtió que el deterioro de la infraestructura también limita los resultados de las intervenciones.
Apagones en Venezuela: las plantas térmicas no cubren el déficit
Uno de los principales problemas se concentra en el parque termoeléctrico. De acuerdo con el diagnóstico recogido por El Pitazo, más del 80 % permanece fuera de servicio por averías y falta de mantenimiento.
Esta indisponibilidad reduce la capacidad para responder a los períodos de mayor consumo. Aunque las autoridades anuncian la recuperación de unidades, Aguilar cuestiona la calidad de algunas reparaciones y su duración.
Como ejemplo, mencionó la unidad siete de Termozulia, que, según su explicación, solo permaneció operativa durante seis días después de su puesta en servicio.
El especialista considera que esos resultados impiden compensar de manera sostenida la falta de megavatios. La recuperación, por tanto, requiere que las máquinas vuelvan a funcionar y mantengan su aporte al sistema.
Las fallas de transmisión provocan desconexiones de las unidades
La generación insuficiente no explica por sí sola la crisis. La red troncal de transmisión también presenta deficiencias que afectan a las centrales.
Según un informe de Corpoelec citado en el reportaje, hasta septiembre de 2026 ocurrieron 2.700 desconexiones o «disparos» de unidades de generación. Las fallas de transmisión originaron el 64 % de esos eventos.
Aguilar explicó que estas salidas de servicio someten a los equipos a ciclos de enfriamiento y calentamiento que reducen su vida útil. También denunció que los responsables de la operación sobrepasan los límites de funcionamiento seguro de la red.
Su advertencia apunta a la necesidad de atender ambos componentes: recuperar centrales pierde efectividad si la infraestructura que transporta la electricidad continúa provocando interrupciones.
Los usuarios afrontan las consecuencias con cortes de varias horas, especialmente en el interior del país. Las interrupciones han motivado protestas comunitarias para exigir un suministro continuo.
Los anuncios de recuperación tienen plazos diferentes
La administración de Delcy Rodríguez ha atribuido parte de los apagones a sabotajes y factores climáticos. Esta semana, la funcionaria prometió que llegará «pronto» un alivio, aunque el diagnóstico del especialista identifica problemas estructurales pendientes.
Entre las medidas anunciadas, Corpoelec prevé incorporar 600 MW mediante la puesta en funcionamiento de la unidad seis de Planta Centro, en Carabobo. Esa capacidad constituye una expectativa de recuperación y no un aporte confirmado como disponible.
Por otra parte, el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, informó el 30 de octubre sobre el inicio de un proyecto de IMPSA para rehabilitar y modernizar instalaciones de Macagua y Tocoma, en Bolívar. El anuncio contempla recuperar 672 MW en dos años.
Ambas iniciativas responden a horizontes distintos: la primera apunta a una incorporación próxima y la segunda prevé trabajos de mayor duración. Sus resultados dependerán de la ejecución y de la capacidad del sistema para operar con estabilidad.
Aguilar mantiene sus reservas sobre el alcance de los planes mientras avance el desgaste de la infraestructura. «Aunque baje la demanda eléctrica, el deterioro no se ha detenido», advirtió.




