El Presente y Futuro Energético de Venezuela: Del colapso a la recuperación

Por: Francisco J. D´Angelo Ohep y Rafael Daryanani D.

Este año, al conversar sobre temas financieros y energéticos de Venezuela el tema que resalta es  equilibrar el presupuesto del país  luego de muchos años de opacidad y desbalances. Para ello, hubo que considerar la eliminación de gastos y el incremento de los ingresos, considerando una estructura presupuestaria previa basada en dádivas y programas sociales, y ante una reducción del 75 % del producto interno bruto (PIB) en la última década. Considerando dicho panorama, los retos eran y siguen siendo descomunales.

¿Por dónde se comienza una tarea de esta magnitud? ¿Y por dónde se comenzó a principios de año a considerar soluciones?

A partir de esa premisa y de esas preguntas, se entiende que se consideró aumentar rápidamente la producción petrolera del país —tanto de crudo como de productos intermedios y refinados— y buscar una nueva estructura para el sector mediante la apertura y la modificación de la Ley de Hidrocarburos. Todo este escenario estuvo marcado por los trágicos terremotos del 24 de junio y sus graves consecuencias para toda la nación, además de comprender y entender a una diaspora de 8 millones de venezolanos dispersos en el mundo.

Estas líneas utilizan la información pública disponible durante este año, para entender un poco mejor el estado del mercado energético nacional, luego de muchos años de cifras y estadísticas incompletas parciales y truncas.

En el esfuerzo mediático por promocionar las oportunidades del país, olvidamos -la mayoría- analizar en detalle los requisitos para lograr ese aumento de la producción petrolera (el más inmediato y casi único ingreso nacional a implementar rápidamente), teniendo en cuenta el estado de la infraestructura de la industria petrolera y sus nudos gordianos, así como la infraestructura necesaria en el país para crecer el PIB de una manera orgánica.

Sin duda, uno de los nudos gordianos era la Ley de Hidrocarburos, cuya modificación resultó más fácil de lo esperado, dado el interés de todos los participantes en la decisión. El obstáculo práctico más importante con el que se topó el país fue el suministro de energía eléctrica necesario para operar la Industria Petrolera Nacional (IPN) y seguir abasteciendo al resto del país.

La electricidad es sinónimo de prosperidad: permite mantener puestos de trabajo y genera oportunidades de negocio, asegurando un minimo de calidad de vida para la mayoría de la población conectada a este servicio público. Ese obstáculo tardo poco en llegar a nuestras visiones de negocios, y oportunidades de inversión.

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se convirtió en el centro de atención diario de la población por su influencia en la actividad cotidiana.

Ante esa realidad y panorama, se presenta un breve resumen de la situación actual, octubre 2026 de la situación de la industria energética venezolana. La intención NO es hacer un examen o análisis exhaustivo y especifico para un sector en particular de la economía del pais, pero si dar un bosquejo de lo realizado en la IPN y en el SEN hasta la fecha, y donde están los retos inmediatos y futuros:

  • Actualmente, se producen unos 175,000 barriles diarios de productos refinados y 1.25 millones de barriles de petróleo crudo. El saldo se exporta. Esto, ante la producción histórica máxima de petróleo crudo de 3.2 millones de barriles diarios, y la capacidad de refinación de 1.2 millones de barriles diarios (CRP, El Palito y Puerto La Cruz) es una indicación que estamos en la parte mas baja de la curva aun.
  • Durante 2026, la producción petrolera venezolana aumentó de un minimo de 0,925 millones a 1.25 millones barriles diarios hoy dia. Esto representa un incremento importante de unos 300,000 barriles diarios, equivalente a casi una tercera parte de la producción en Enero. Aun así, el aumento de los últimos cuatro meses ha sido inferior al 5 %, lo que sugiere un incremento muy bajo en la producción. Esto ultimo tiene su explicación lógica y fácil de explicar, dado que pareciese que llegamos a una meseta de producción.
  • En cuanto al suministro eléctrico el balance de la IPN es crítico. Si antes la IPN consumia lo que generaba, y en algunos momentos entregaba fluido eléctrico al SEN, hoy en dia la IPN consume  entre 1.67 y 2 GW y autogenera menos de 1 GW. Por ello, el SEN (Corpoelec) le suministra al menos 1 GW de potencia para que pueda operar en forma diaria. Esa realidad es crucial para entender -parcialmente-  el tema de los famosos “bajones” a que nos referimos coloquialmente.
  • El análisis reciente indica que el sistema de generación eléctrica de PDVSA, que llegó a alcanzar históricamente 2.7 GW de capacidad,  requiere hoy dia trabajos de mantenimiento para volver a funcionar en forma eficiente y evitar que el SEN entregue potencia a la IPN.
  • Al desglosar el consumo eléctrico de la IPN, el mayor usuario es Exploración y Producción, con 1 GW. El sistema de refinación requiere 0.6 GW para operar a su capacidad actual, y el resto corresponde a Logística y Terminales, con aproximadamente 0.25 GW. Es decir, actualmente la IPN depende del SEN para operar, incluso en los bajos niveles de producción en la curva histórica de producción petrolera de 100 años ya mencionados. En efecto, la situación de dependencia de la IPN del SEN aumentara, si se incrementa la producción petrolera, y no entran en funcionamiento mas unidades de generación eléctrica en instalaciones de la IPN.
  • Ante esta situación de la IPN, es necesario relacionar estas cifras con la capacidad nominal de generación eléctrica del SEN: 35 GW según los expertos y solo 25 GW según el gobierno. De esa capacidad, posiblemente estén operativos entre 13 y 14 GW, si se incluye la generación de PDVSA. Las cifras cuentan la historia por su cuenta, no hay que ser un experto para entender donde esta la brecha eléctrica en el pais, y menos si analizamos la demanda.
  • Se entiende que la demanda eléctrica ha aumentado en los últimos meses y que seguirá haciéndolo, en gran medida, si continúa el esfuerzo por incrementar la producción de hidrocarburos y se reactivan otros sectores del país, tanto periféricos como independientes de la IPN. Por ello, puede afirmarse que la demanda actual, superior a los 15–16 GW, supera (y superara) el suministro y que, en consecuencia, el racionamiento eléctrico es la única solución disponible en la actualidad. Esto sin contar, adicionalmente, con el retorno parcial de la diaspora en años venideros que incrementarían la linea base de consumo eléctrico, y con ello los apagones/bajones.
  • Para recuperar la capacidad nominal de generación, sea de 25 o de 35 GW, requiere mucho trabajo. No hay soluciones sencillas para el desabastecimiento y el desequilibrio actuales del SEN. Aun así, conviene mencionar que la tarea se entiende y se conoce, además que se han acometido las acciones posibles para poner a funcionar la capacidad de generación factible en forma eficiente y segura. El SEN, al ser un servicio publico, aun funcionando como un monopolio de estado, concentra en el gobierno una responsabilidad mayuscula, con acciones continuas a corto, mediano y largo plazo.
  • Al final, el presupuesto de la nación, el ingreso petrolero, y el gasto de energía eléctrica están íntimamente relacionados, la intención es convertirlo en un circulo virtuoso a través de eficiencia, disciplina y trabajo conjunto. La alternativa no se debería considerar.
  • La percepción de que los apagones y el racionamiento han empeorado este año tiene un fundamento real. La necesidad de poner en marcha la IPN, y el sistema de refinación venezolano y alcanzar un balance mínimo  de combustibles dependientes del SEN, han sido un stress adicional.  Adicionalmente, incrementar la producción de crudo en más del 30 % y generar divisas mediante la exportación via logística de transmisión de crudo de más de un millón de barriles en la actualidad ha llevado al SEN a operar al límite.  Esto genera situaciones criticas, y potencialmente mas apagones por fallas en equipos del SEN.
  • En este tema las acciones más importantes requeridas a futuro, incluirán incrementar la generación eléctrica, mantener las líneas de transmisión y las subestaciones del SEN, para así mejora la distribución de la potencia eléctrica.
  • Como último punto de esta etapa, el sistema de refinación de Venezuela funciona al 15 % de su capacidad (CRP y Puerto La Cruz) únicamente. Produce apenas la gasolina, el diésel y el jet fuel necesarios para mantener en funcionamiento el parque automotor y la logística de transporte del pais. Imaginemos en forma positiva que el sistema de refinación del pais se recupeara en forma gradual, y por ende su funcionamiento requerirá más energía eléctrica. Los requerimientos se iran acumulando sobre el SEN.
  • Por cierto, el resto de los barriles que genera refinacion de la IPN no corresponde a productos refinados convencionales, sino a subproductos de los mejoradores de la Faja del Orinoco como asfalto, fuelóleo y naftas de baja calidad, su volumen es similar al de los 175,000 barriles de productos refinados ya mencionados. Estos subproductos se utilizan en el mercado nacional cuando se requieren o se exportan, su transporte y salida para el mercado nacional o internacional conlleva a consumo eléctrico por la IPN.
  • Esto último mencionado ha permitido reducir las importaciones de productos refinados, pero no las de naftas de alta calidad utilizadas como diluyentes para incrementar la producción de crudos de la Faja del Orinoco, que ascienden a aproximadamente 80 mil barriles diarios. Aun así, la reducción de las importaciones de productos refinados convencionales (principalmente gasolina y diesel) es una señal de estabilidad y certidumbre en el mercado local. Aun así, la intención de estas líneas es reforzar la conclusión que la IPN es un gran usuario de Energia Electrica, y en este momento el proveedor de las divisas que requiere el pais para su reconstrucción.

Si queremos llegar a una conclusión sobre nuestro sistema energético nacional a Octubre 2026, podríamos hablar de una estabilidad en un punto bajo de la curva, pero con tendencia positiva a seguir balanceando las prioridades. En este panorama de mejoras en la IPN y de un SEN llevado al límite, una gran diversidad de empresas han realizado importantes esfuerzos por su eficiencia y mejor manejo.

Esto a pesar de las condiciones del marco operativo actual: que incluye un sistema financiero venezolano poco funcional, además de las restricciones (necesaria por ahora) y los trámites burocráticos asociados a las licencias de la OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En otro artículo se podría discutir ampliamente porque las licencias OFAC son necesarias, pero eso ya requiere mucho mas espacio y líneas de escritura.

Regresando al SEN, la tarea ha sido muy difícil, y lograr llenar las expectativas minimas de la población residente en el pais, y la diaspora aun más difíciles. Aun asi, hay que considerar que todas estas tareas han sido realizadas con un gran esfuerzo de muchos individuos y empresas, combinando entidades financieras, empresas de servicios petroleros y eléctricos, fabricantes de equipos, entre muchas.

Al considerar lo logrado hasta el momento y el trabajo realizado en los últimos meses, cabe destacar las siguientes actividades clave en el sector energético nacional:

  • Inicio de las actividades de revisión, análisis y auditoría de instalaciones clave de la IPN y del SEN, impulsadas por los diversos sectores políticos, empresariales y gubernamentales.
  • Visitas de empresas de alto nivel al pais junto con personal de los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela, en giras ampliamente publicitadas (GE, Siemens, etc.).
  • Otras empresas, al entender la apertura, han realizado visitas privadas para revisar instalaciones de infraestructura crítica en las que sus equipos aún operan u operaron anteriormente. Entre estas estan algunas muy conocidas como ABB, AEG, Honeywell, Exxon, Conoco, ENI, Shell, SLB, Baker and Hughes, Weatherford, Repsol y Emerson.
  • La normalización gradual y parcial de los procesos financieros y bancarios del país, para poder utilizar los recursos disponibles ante la gran cantidad de necesidades. Hay que recordar que venimos de periodos largos de hiperinflación y devaluación crónica del Bolivar (14 ceros desde el viernes negro de 1983).
  • El mantenimiento, rehabilitación y utilizacion de equipos existentes en el país, gestión de importantes inventarios de repuestos y accesorios requeridos por el SEN y la IPN, y compras específicas para recuperar la infraestructura productiva energética usando el minimo capital e inversion. Estas actividades se han incrementado a medida que se identifican prioridades y oportunidades que generan flujo de caja para financiar los trabajos, porque no se cuentan con líneas de crédito o formatos claros aun de inversión en el pais.

En resumen,  los objetivos generales de estas iniciativas han sido incentivar la economía, aumentar las exportaciones, reducir las importaciones, mejorar la seguridad logística del país y fortalecer tanto el IPN como el SEN. Obviamente el balance a sido difícil, y las prioridades multiples.

Los esfuerzos de consultores, auditores, empresas de mantenimiento, contratistas y talleres reactivados han sido prioritario. Todos los involucrados han participado de manera gradual, a medida que se ha incrementado la actividad ya mencionada y se han realizado los pagos correspondientes a los trabajos requeridos y cotizados.

Dado que cualquier actividad en el país debe financiarse con los ingresos de las operaciones diarias, los montos destinados al mantenimiento, la rehabilitación, la recuperación de sistemas y equipos, y la compra de materiales deben ser acordes con el nivel de actividad restablecido. En términos económicos, se trata de crecimientos marginales o mejoras financiadas mediante el OPEX (Operating Expenses), es decir, los gastos de operación.

Estas mejoras muchas veces no son visibles para la mayor parte de la población porque no implican grandes obras nuevas, lo que puede generar escepticismo mientras se desarrollan acciones de mayor visibilidad. La realidad es que las condiciones actuales de Venezuela solo permiten este tipo de obras, que en otros países se conocen, en el ámbito de la gestión, como “baby steps” o pequeños pasos. La población general y la  diaspora viven esa ambivalencia y duda de lento avance en forma diaria, incluyendo apagones, bajos salarios, continua devaluación del bolivar (próximo a llegar a 1000 bs por dólar) y altos precios. La crudeza de esta situación se evidencia a diario y en las grandes mayorías.

Bajo estas consideraciones, es evidente que los logros alcanzados hasta el momento, aunque importantes, deberán continuar y potenciarse con flujos de inversión de mayor magnitud, a medida que aumente la confianza en el país y en su recuperación. Esto requiere acciones en los ámbitos político y legal, así como en materia de inversión extranjera, transferencia tecnológica, seguridad, retorno y captación de personal especializado. Estas acciones exigirán tiempo, organización, dinero y una visión que, inicialmente, abarque  el mediano plazo (3-5 años).

¿Qué sigue en 2027? ¿Qué podemos esperar? ¿Cómo se impulsan iniciativas de mayor envergadura para la alicaída economía venezolana y su sector energético?

Sí hay respuestas y visiones diferentes para estas preguntas, y dependerán de quién las responda. Cada respuesta tendrá un grado de dificultad diferente en función de los participantes en la discusión y toma de decisiones para los próximos meses de actividad.

Lo importante, es seguir trabajando en medidas que favorezcan nuestro sistema energético nacional (SEN). Es crucial, mantener las actividades críticas en funcionamiento con un nivel razonable de confiabilidad hasta que se celebren las elecciones nacionales y se puedan considerar las grandes inversiones que requiere el país. La recuperación requerirá mucho esfuerzo conjunto, disciplina, tiempo e inversión.

Definitivamente Venezuela cuenta con recursos y capacidades para continuar el camino, aun así, entender la velocidad de acción, y aceptar los retos y obstáculos requiere la aceptación de un diagnostico claro y sencillo. Una de las intenciones de estas líneas es precisamente ese.

El impulso desde la arena política será crucial para mantener el rumbo. La oportunidad de discusión de estos temas en forma abierta ayuda, y el retorno de María Corina Machado al pais es una inyección de guía y dirección del camino correcto. Sigamos sumando esfuerzos y poniendo nuestro granito de arena desde la diaspora. La publicacion de un cronograma electoral generara mucho interés en la recuperación de Venezuela por los capitales internacionales y nacionales. Esa exigencia  general es irrefutable.

Francisco J D´Angelo Ohep Es abogado venezolano Director Legal de Venemex Asociación de Venezolanos en México AC,  venemex.org), Master de Derecho Internacional por la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México.

Rafael Daryanani D. Es Ingeniero Electricista especializado en Sistemas de Potencia de la USB, Caracas, con grados de  Maestria en Ingenieria en Gerencia en Nottinghan University e Imperial College University of London.

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