La canasta alimentaria familiar se ubicó en 631.923,35 bolívares, equivalentes a 761,35 dólares, durante septiembre de 2026, informó el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM). El indicador mide el costo de 60 productos esenciales.
Frente a agosto, el presupuesto aumentó 50.298,28 bolívares, una variación de 8,6 %. En divisas, la diferencia fue de aproximadamente seis dólares, equivalente a 0,8 %, según el informe.
Canasta alimentaria refleja una amplia brecha frente al salario
El salario mínimo legal de 130 bolívares mensuales permitió cubrir apenas el 0,02 % del costo de los alimentos. Para adquirir la totalidad de los productos, un hogar necesitó el equivalente a 4.860,95 salarios mínimos.
La comparación deja un faltante de 631.793,35 bolívares respecto a esa remuneración. El cálculo toma como referencia exclusivamente el salario mínimo, por lo que no incorpora bonos, otras remuneraciones ni ingresos adicionales de los integrantes de la familia.
Al sumar los 13,49 dólares estimados para agua potable, el gasto mensual ascendió a 774,84 dólares.
Frutas, hortalizas y tubérculos registraron las mayores subidas
El grupo de frutas y hortalizas encabezó los incrementos con 22,58 %, seguido por raíces, tubérculos y otros productos, con 13,28 %. Leche, quesos y huevos aumentaron 7,75 %; café, 7,39 %; y grasas y aceites, 7,38 %.
También subieron salsa y mayonesa, con 6,32 %; carnes y sus preparados, 4,93 %; pescados y mariscos, 3,92 %; y cereales y derivados, 1,75 %.
En sentido contrario, azúcar y sal disminuyeron 3,82 %. Los granos, entre ellos caraotas y arvejas, presentaron la mayor reducción: 17,95 %. Estas caídas no compensaron los aumentos del resto de las categorías.
El costo aumentó 515,7 % en bolívares durante doce meses
Entre septiembre de 2025 y el mismo mes de 2026, el Cendas-FVM registró un encarecimiento interanual de 515,7 % en moneda nacional y de 29,8 % en dólares.
Ambos porcentajes corresponden a la evolución de esta canasta específica. No representan, por sí solos, la inflación general de Venezuela, que incluye otros bienes y servicios.
La diferencia entre las variaciones en bolívares y dólares muestra que el presupuesto alimentario aumentó con distinta intensidad según la moneda de referencia. Incluso en divisas, las familias necesitaron casi un tercio más de recursos que un año antes para adquirir los productos evaluados.




