
Las elecciones intermedias 2026 llegan este martes 3 de noviembre con el Congreso en juego y con Donald Trump en el centro de la campaña. Los votantes elegirán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones, además de legislaturas estatales y cargos locales.
Los republicanos defienden mayorías estrechas en ambas cámaras. En el Senado controlan 53 de los 100 escaños, frente a 45 demócratas y dos independientes que votan con ellos. Para recuperar esa cámara, los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños. En la Cámara de Representantes, necesitan tres escaños más, una tarea que se complicó por la redistribución de distritos que impulsaron los republicanos.
Los dos partidos apuestan por mensajes distintos. Los demócratas buscan capitalizar la preocupación por el costo de vida y el descontento con la gestión de Trump. Los republicanos intentan retener sus mayorías para sostener la agenda del presidente. Algunas encuestas dan ventaja a los demócratas en la intención de voto nacional para la Cámara, aunque ese dato no equivale a un pronóstico, porque cada distrito y cada contienda senatorial se deciden por separado.
El resultado cambiaría el equilibrio de poder en Washington. Si los demócratas ganaran una o ambas cámaras, ganarían capacidad de negociación sobre el presupuesto federal y, con el Senado, una barrera adicional para las confirmaciones de jueces, miembros del gabinete y embajadores. Aun así, Trump conservaría el poder de veto y amplias facultades ejecutivas. Si los republicanos mantuvieran el control, el presidente conservaría el camino libre para impulsar su agenda legislativa hasta 2028.
Para los votantes latinos de Florida y otros estados clave, la jornada también mide el ánimo político a dos años de las próximas presidenciales. Un puñado de contiendas competitivas puede inclinar el balance final, por lo que los analistas recomiendan esperar al conteo de los distritos más reñidos antes de declarar un ganador general.




