
Los familiares de presos políticos completaron este miércoles 300 días de permanencia ininterrumpida en las inmediaciones de El Rodeo I, en el estado Miranda. Bajo condiciones adversas, sostienen un campamento desde el que exigen respuestas sobre la situación de sus seres queridos y reclaman su liberación.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) recordó en su cuenta de X que las familias se instalaron cerca del recinto el 8 de enero, después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunciara una serie de excarcelaciones. Desde entonces, han enfrentado incertidumbre, promesas incumplidas y denuncias de vulneraciones de derechos humanos, según la organización.
Familiares de presos políticos construyen una red de acompañamiento
El lugar, conocido como el Campamento de la Dignidad, se ha convertido en un punto de encuentro para más de 100 familias. Clippve lo describió como un «espacio de refugio, solidaridad y acompañamiento», donde sus integrantes comparten la espera y se apoyan para mantener sus reclamos.
La ONG destacó que la organización y la perseverancia han permitido sostener esta presencia durante meses. Su balance recoge tanto las dificultades de permanecer junto al penal como los resultados que atribuye a la presión constante de quienes participan en la iniciativa.
Excarcelaciones y visitas presenciales marcan los avances
Clippve afirmó que el esfuerzo colectivo ha contribuido a la liberación de más de 100 presos políticos de El Rodeo I y a la recuperación de las visitas presenciales.
El restablecimiento de esos encuentros permitió que algunos detenidos abrazaran a sus familiares después de largos períodos de separación. En ciertos casos, la espera había superado los dos años, señaló el comité.
La organización también sostuvo que las alertas emitidas desde el campamento ayudaron a romper la opacidad sobre las condiciones de reclusión. A su juicio, estas denuncias hicieron visibles situaciones que requieren atención y seguimiento en materia de derechos humanos.
Un espacio de memoria y una exigencia pendiente
Además de su función de acompañamiento, el campamento conserva la memoria de quienes han reclamado justicia. Clippve recordó a Carmen Navas y su búsqueda de la verdad tras la muerte de su hijo, Víctor Hugo Quero, bajo custodia del Estado.
La organización vinculó esa lucha con el sentido de resistencia que mantiene la iniciativa. Para las familias, las excarcelaciones representan avances, pero la permanencia de otras personas en prisión mantiene abierta su demanda.
Al cumplirse los 300 días, el comité reiteró el propósito que sostiene la movilización: «La lucha continúa hasta que todos puedan volver a casa».
300 DÍAS | Familias cumplen 300 días de lucha, protección y dignidad frente a El Rodeo I
Este miércoles #4Nov, familiares de presos políticos alcanzan 300 días de permanencia en el campamento instalado a las afueras de El Rodeo I, estado Miranda, donde han sostenido una lucha por la libertad y los derechos de sus seres queridos.
Llegaron el 8 de enero, tras el anuncio de excarcelaciones realizado por Jorge Rodríguez. Desde entonces, han enfrentado la incertidumbre, las promesas incumplidas y graves denuncias de violaciones de derechos humanos, pero también han conquistado derechos gracias a su organización y perseverancia.
Durante estos 300 días, cerca de un centenar de presos políticos han sido excarcelados de El Rodeo I. El esfuerzo sostenido de las familias ha contribuido a romper el aislamiento, recuperar las visitas y conquistar el derecho a abrazar a sus seres queridos después de meses y, en algunos casos, más de dos años de separación.
También lograron que dejaran de ponerle las capuchas negras con las que eran obligados a ingresar al penal, una práctica de intimidación que buscaba imponer el miedo y ocultar lo que ocurría detrás de sus muros. Sus denuncias han contribuido a que el mundo conozca las condiciones de reclusión de una prisión señalada por graves violaciones de derechos humanos e identifica como un centro de tortura de la administración de Delcy Rodríguez.
El Campamento de la Dignidad se convirtió en un escudo de protección para los presos políticos y en un espacio de refugio, solidaridad y acompañamiento para más de un centenar de familiares que encontraron allí una segunda familia. Entre carpas, vigilias, oraciones y denuncias, transformaron la espera en una exigencia colectiva de libertad.
También es un lugar de memoria. Allí permanece la historia de Carmen Navas, quien dedicó sus últimos días a exigir justicia por su hijo, Víctor Hugo Quero, fallecido bajo custodia del Estado. Su dolor y su valentía representan a tantas madres y familiares que murieron esperando respuestas y justicia.
Durante estos meses, las familias enfrentaron el miedo impuesto por el terrorismo de Estado y demostraron que la organización, la solidaridad y la defensa de la dignidad humana pueden desafiar el silencio y la represión. Frente a un poder que utiliza el terror para sostenerse, respondieron con valentía y determinación, dejando en evidencia que el miedo también habita en quienes pretenden imponerlo.
Hoy, las familias no son las mismas que llegaron aquel 8 de enero. Han conquistado derechos, construido vínculos y transformado su sufrimiento en una fuerza colectiva que trasciende los muros de la prisión.
En El Rodeo I se ha gestado algo mucho más grande que un campamento: una comunidad de víctimas que convirtió el amor en protección, el miedo en valentía y el dolor en una fuerza colectiva que abre paso a una nueva etapa de lucha por la libertad, la verdad y la justicia.
Porque todavía quedan presos políticos detrás de esos muros, familias que esperan volver a abrazarlos y hogares que siguen aguardando su regreso. Por todos ellos, esta lucha continua hasta que puedan volver a casa.
Su huella queda plasmada en la memoria de Venezuela.
La memoria permanece. La lucha continúa.
#LiberenALosPresosPolíticos #QueSeanTodos
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) November 4, 2026
Con información de El Nacional




