Venezolano es enviado a cárcel del Cecot en El Salvador por supuestos vínculos con el Tren de Aragua

◉ Este suceso pone en el foco las políticas migratorias de EE UU y el trato a los solicitantes de asilo

EL VENEZOLANO COLOMBIA

El caso de Merwil Alberto Gutiérrez Flores, un joven venezolano de 19 años trasladado desde Estados Unidos al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador, ha desatado controversia. Acusado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de pertenecer al Tren de Aragua, su familia y defensores de derechos migratorios rechazan las imputaciones, denunciando irregularidades en el proceso.

Este suceso pone en el foco las políticas migratorias de EE UU y el trato a los solicitantes de asilo.

Un arresto bajo sospecha

El 21 de junio de 2023, Merwil Gutiérrez fue detenido por la patrulla fronteriza en El Paso, Texas, tras cruzar ilegalmente la frontera. Según el DHS, el joven tenía antecedentes por posesión de armas en una escuela y tenencia de objetos robados.

Liberado inicialmente bajo las normativas migratorias de la administración Biden, su situación cambió drásticamente en 2025. El 24 de febrero, agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo capturaron en Nueva York, y el 15 de marzo fue enviado al Cecot, una prisión salvadoreña de máxima seguridad.

Acusaciones y respuesta familiar

El DHS señaló a Merwil como miembro del Tren de Aragua, una organización criminal venezolana. Sin embargo, su padre, Wilmer Gutiérrez, niega rotundamente esta vinculación. Según relata, el día del arresto en Nueva York, los agentes parecían buscar a otra persona.

Tras verificar su identidad, inicialmente le permitieron irse, pero un segundo agente decidió retenerlo. Wilmer, quien trabaja en un almacén nocturno, recuerda la confusión de su hijo, quien esperaba ser deportado a Venezuela, no a El Salvador. La familia solo confirmó su destino tras la publicación de una lista oficial de deportados.

La Lucha por la justicia

La abogada Ana de Jesús, de la organización Inmigración al Día, asegura que Merwil había solicitado asilo en EE UU, un derecho que, según ella, fue ignorado. Junto a otras asociaciones, planea acciones legales, incluyendo una posible orden judicial de mandamus, para exigir transparencia. De Jesús califica el traslado como un “secuestro”, argumentando que no se respetó el debido proceso. La ausencia de tatuajes, un indicador usado por las autoridades para identificar a miembros del Tren de Aragua, refuerza las dudas sobre la culpabilidad del joven.

Un sueño truncado

Merwil, descrito como un apasionado por la moda, trabajaba de noche como su padre, en un almacén cerca del aeropuerto de Nueva York. Su detención ocurrió en un día libre, marcando el fin de su aspiración de una vida mejor en EE UU. Wilmer, devastado, expresa su disposición a seguir a su hijo, ya sea de vuelta a Venezuela o donde sea necesario. “Ese sueño se convirtió en pesadilla”, lamenta, reflejando el dolor de una familia atrapada en un sistema migratorio que consideran injusto.

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