Rosa Villavicencio asume como nueva canciller tras renuncia de Laura Sarabia

◉ La canciller tuvo un largo encuentro en la Casa de Nariño este lunes en la tarde y confirmó que la vicecanciller Rosa Villavicencio asumirá como encargada del Ministerio de Relaciones Exteriores

La renuncia de Laura Sarabia a la Cancillería de Colombia marca un nuevo capítulo en la serie de tensiones internas dentro del Ejecutivo. En un breve pronunciamiento desde la Casa de Nariño, la saliente funcionaria confirmó su retiro del cargo tras reunirse con el presidente Gustavo Petro, dejando tras de sí una gestión de apenas seis meses y una crisis sin resolver en torno a la emisión de pasaportes.

Despedida formal y mensaje de lealtad

Sarabia, visiblemente emocionada, agradeció al jefe de Estado por los años de trabajo conjunto y aseguró que su retiro se produce con la tranquilidad de haber actuado con integridad. “Hoy puedo decir que finalmente mi tiempo en el Gobierno ha terminado”, declaró, anunciando que a partir del día siguiente iniciará el proceso de empalme con Rosa Villavicencio, vicecanciller que asumirá la jefatura del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La funcionaria también destacó la relación de confianza construida con Petro a lo largo de tres años, en los cuales ocupó posiciones estratégicas como jefa de gabinete, directora del Departamento de Prosperidad Social (DPS) y del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre).

La crisis de los pasaportes: un detonante

Detrás de la renuncia, sin embargo, se encuentra una controversia de fondo. El Gobierno ha sostenido una férrea oposición a continuar el contrato con la empresa Thomas Greg & Sons, encargada hasta ahora de la producción de pasaportes. Petro propone transferir la responsabilidad a la Imprenta Nacional con apoyo de la Casa de Moneda de Portugal, aunque este acuerdo no ha sido formalizado.

Sarabia manifestó su desacuerdo con la viabilidad técnica de esa transición, argumentando que se requieren al menos 35 semanas para garantizar un traspaso efectivo y seguro. La negativa a firmar un contrato que, según sus asesores, podría derivar en consecuencias legales, precipitó su salida.

El peso político de una renuncia estratégica

Más allá del aspecto administrativo, la dimisión de Sarabia evidencia fisuras en el núcleo de confianza presidencial. Considerada una aliada clave, su salida reaviva la percepción de que pocos funcionarios logran sostener una relación estable con el mandatario. Voces internas afirman que Petro prefería rodearse de figuras leales, aunque el costo político de esa lealtad no siempre resulte sostenible.

En este contexto, Rosa Villavicencio asume un cargo lleno de retos, no solo para resolver la crisis documental, sino para recomponer el vínculo diplomático con Estados Unidos y otros actores internacionales, áreas donde Sarabia había logrado ciertos avances.

¿Fin de un ciclo o inicio de otro rol?

Aunque abandona el gabinete, no se descarta que Sarabia continúe influyendo en el entorno político desde otros espacios. Su trayectoria, su proximidad con Petro y su conocimiento del aparato estatal la convierten en una figura con peso propio. Mientras tanto, el país aguarda respuestas ante un problema operativo que afecta a miles de ciudadanos y una transición que deja al descubierto tensiones internas de alto voltaje.

 

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