
Durante más de 25 años Venezuela ha sido sometida a una de las dictaduras más feroces, despiadadas y corruptas de la historia de América Latina.
El llamado “Socialismo del siglo XXI” implantado por Hugo Chávez y hoy dirigido por el usurpador Nicolás Maduro, es un sistema de represión, violación de derechos humanos, saqueo masivo de las arcas públicas, terrorismo de Estado y narcotráfico cuyos grandes logros han sido la destrucción moral, política y económica de Venezuela; la conversión de nuestro país en el centro de la delincuencia organizada en la región en la cual están involucrados gobiernos, líderes políticos, empresarios y organizaciones de todo tipo a nivel mundial y la creación de la mayor diáspora que ha conocido la humanidad.
Sin embargo, es obvio que el panorama actual ha cambiado y ello lo vemos reflejado en acciones concretas contra la dictadura narco-chavista por parte de Estados Unidos como por ejemplo la designación del Cartel de Los Soles como Grupo Terrorista, ofreciendo por su jefe Nicolás Maduro 50MM$, recompensa que ni por Bin Laden ofrecieron.
Otro ejemplo es el reconocimiento por parte del Secretario de Estado Marco Rubio, de que el régimen de Maduro es una amenaza para la paz y la seguridad internacional, lo cual he señalado reiteradamente a lo largo de estos trágicos años de chavismo.
También lo es el pronunciamiento de la OEA, mediante el cual confirma que el dictador Nicolás Maduro oculta los resultados que dieron la victoria a Edmundo González el 28 de julio de 2024 y mantiene vigente un poderoso sistema de represión ilegal para perpetuarse en el poder.
Estas acciones apuntan definitivamente hacia la caída de Maduro y de la sangrienta dictadura castro-chavista-madurista y por ello es el momento de redoblar la lucha interna y externa, de cerrar filas en torno a la democracia y de prepararnos para reconstruir a Venezuela, pues, sin lugar a dudas, los días de esa camarilla narco-terrorista están contados.
De manera pues que, definitivamente, tenemos que ser optimistas, mantener la fe, la confianza, la fortaleza y unirnos monolíticamente porque cada vez está más cerca el día en que digamos con orgullo:
“VENEZUELA ES LIBRE”



