
En medio de una escalada diplomática entre Colombia y Estados Unidos, el presidente Gustavo Petro estaría gestionando una solicitud de exención para evitar que su hija menor, residente en territorio estadounidense, se vea afectada por las sanciones económicas impuestas por el gobierno de Donald Trump, así lo reveló el abogado Daniel Kovalik, quien asumirá la defensa del mandatario ante instancias judiciales en EEUU.
Las sanciones, aplicadas por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), incluyen el congelamiento de bienes, cuentas bancarias y tarjetas de crédito, además de restricciones para operar con empresas estadounidenses o con capital de ese país. En la lista negra figuran también la esposa de Petro, uno de sus hijos y el ministro del Interior, Armando Benedetti. La medida se justifica bajo el argumento de que el gobierno colombiano no ha hecho lo suficiente para frenar el narcotráfico.
Según Kovalik, los afectados ya enfrentan dificultades para acceder a sus salarios como funcionarios públicos. Incluso, una empresa de combustible asociada a EE. UU. se negó recientemente a repostar el avión presidencial en España, evidenciando el alcance de las restricciones.
El abogado, defensor de derechos humanos, aseguró que “la mayoría de las veces un caso así se resuelve mediante negociaciones o diplomacia (…) todo es negociable”. No obstante, reconoció que el proceso será “largo y lento”, y que se presentarán pruebas para refutar las acusaciones formuladas por el gobierno estadounidense.
La defensa legal se centrará en dos frentes: los tribunales estadounidenses y el Departamento del Tesoro, entidad encargada de aplicar y revisar las sanciones. El objetivo principal será demostrar que las medidas carecen de fundamento jurídico y que afectan injustamente a familiares del presidente, especialmente a su hija menor.
La solicitud de exención busca proteger sus derechos como ciudadana residente en EE. UU. y evitar que se le impongan restricciones por vínculos familiares. Esta acción preventiva se enmarca en un contexto de creciente tensión bilateral, donde las decisiones políticas tienen repercusiones personales y diplomáticas.



