
El mayor general retirado Hugo “el Pollo” Carvajal, exjefe de la inteligencia militar durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, finalmente conocerá su sentencia el 16 de abril en un tribunal federal de Nueva York, en Estados Unidos.
La audiencia fue reprogramada después de varios aplazamientos derivados de cierres de juzgados y procedimientos legales adicionales, marcando un paso clave en un caso que ha atrapado la atención internacional por sus implicaciones sobre narcotráfico y seguridad regional.
Un fallo pospuesto y esperado
La Corte del Distrito Sur de Nueva York reprogramó la lectura de la pena para el 16 de abril a las 10:00 a.m., confirmó el juez Alvin Hellerstein en una notificación judicial reciente. La audiencia había sido inicialmente prevista para finales del año anterior, pero diversos factores, incluidos el cierre por condiciones climáticas y la preparación de audiencias técnicas adicionales, obligaron a los juristas a aplazar la decisión definitiva.
Este cambio se da tras meses de ajustes de calendario en un proceso que ha incluido debates sobre los hechos imputados, alegatos previos y solicitudes de audiencias especiales para revisar aspectos específicos del caso.
Cargos y posibles consecuencias
Carvajal, de 65 años, se declaró culpable en junio de 2025 de cargos que incluyen conspiración para narcoterrorismo —en beneficio, entre otros, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)—, importación de cocaína a EE. UU. y posesión y conspiración para el uso de armas de fuego. Según documentos judiciales, estos delitos conllevan una pena máxima de cadena perpetua, lo que convierte la lectura de la sentencia en un hito crucial para su destino.
La acusación más amplia, presentada inicialmente en 2020, también incluye a otros altos funcionarios venezolanos, como el ahora depuesto presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes permanecen detenidos en Estados Unidos enfrentando cargos similares de narcoterrorismo y posesión ilícita de armas.
Retrasos y razones legales
El caso se caracteriza por una serie de retrasos en el calendario judicial. Originalmente se esperaba que la sentencia se dictara en fechas del último trimestre del año anterior, pero diversos aplazamientos trasladaron la audiencia primero a noviembre de 2025, luego a febrero de 2026 y ahora finalmente a abril. Entre los motivos figuran periodos de preparación para audiencias “Fático”, en las cuales la defensa y la fiscalía debaten hechos clave que podrían influir en la pena final.
Este tipo de audiencia —propio del sistema judicial estadounidense— permite a las partes presentar pruebas, testimonios y argumentos sobre la conducta del acusado antes de que el juez imponga una condena definitiva, especialmente en casos complejos y de alto perfil como el de Carvajal.
El papel de Carvajal en las redes criminales
La figura del exgeneral es central en el expediente federal, ya que, según la acusación, su trabajo como director de inteligencia militar en Venezuela entre 2004 y 2011, y nuevamente en 2013-2014, facilitó operaciones de narcotráfico a gran escala. El Gobierno estadounidense sostiene que Carvajal coordinó logística de envío de toneladas de cocaína desde Venezuela hacia territorio estadounidense, en colaboración con las FARC y otros grupos criminales.
En su declaración de culpabilidad, aceptó su participación en conspiraciones relacionadas con narcoterrorismo, importación de drogas y posesión de armas, aunque la defensa ha cuestionado aspectos de las acusaciones, incluyendo la magnitud de los hechos imputados.
Cooperación y expectativas
Carvajal se ha perfilado no solo como acusado, sino también como posible fuente de información sobre redes criminales y vínculos políticos internacionales. La amplia documentación presentada y las audiencias técnicas han alimentado especulaciones sobre el alcance de su cooperación con fiscales federales, lo que podría influir en la gravedad de la pena otorgada.
Expertos legales en Estados Unidos señalan que la sentencia será un indicio sobre cómo se equilibra la admisión de culpabilidad con la colaboración en casos interconectados de narcotráfico y terrorismo, especialmente cuando involucran a redes transnacionales y actores con influencia política relevante.
Un caso con impacto regional
Más allá del destino judicial de Carvajal, el caso tiene implicaciones para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en América Latina, así como para la política exterior estadounidense hacia Venezuela. Un veredicto definitivo, que podría incluir penas severas, contribuirá a definir la manera en que la justicia federal de Estados Unidos aborda a exfuncionarios de alto rango acusados de colaborar con organizaciones criminales.
La sentencia del 16 de abril se perfila como uno de los momentos más esperados en este prolongado proceso, que ha estado marcado por giros judiciales, revelaciones de pruebas y ajustes de calendario en medio de un contexto legal y político complejo.
Con información de EFE



