Venezuela cierra el ranking regional de libertad de prensa según el Índice Chapultepec 2025

los poderes Legislativo y Judicial "van alineados con las disposiciones del Ejecutivo para sostener una mordaza estructurada responsable de cierres de más de 400 emisoras de radio, la casi desaparición de medios impresos críticos, exilio de periodistas y la disminución de las protestas", señala informe de la Sociedad Interamericana de Prensa

La situación de la libertad de expresión en Venezuela vuelve a generar preocupación dentro del ámbito internacional. El más reciente Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y Prensa 2025, elaborado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ubicó al país suramericano en el último lugar entre 23 naciones analizadas en el continente.

El estudio evalúa las condiciones en las que periodistas, medios de comunicación y ciudadanos ejercen su derecho a informar y opinar en América. Los resultados muestran un escenario complejo marcado por restricciones institucionales, detenciones y limitaciones estructurales para el trabajo informativo.

De acuerdo con el informe, Venezuela obtuvo apenas 7,02 puntos sobre 100, una calificación que lo coloca, junto con Nicaragua, en la categoría de países donde no existe libertad de expresión.

Los resultados reflejan un deterioro sostenido del ecosistema mediático venezolano y describen un contexto en el que la censura, la presión institucional y la autocensura han ganado terreno dentro del espacio comunicacional.

Un ranking regional que evidencia deterioro

El Índice Chapultepec es una herramienta utilizada para medir el grado de libertad informativa en las Américas. La investigación se basa en la opinión de expertos, juristas, académicos y analistas de distintos países, quienes evalúan factores como independencia editorial, seguridad para los comunicadores, pluralidad mediática y acceso a la información pública.

En la edición correspondiente al período comprendido entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 participaron 195 evaluadores provenientes de 23 países, lo que permitió establecer un diagnóstico comparativo sobre el estado del periodismo en la región.

El informe advierte que el promedio continental alcanzó uno de los niveles más bajos desde que se publica el indicador, reflejando un deterioro significativo en las condiciones para el ejercicio de la profesión.

En contraste con el caso venezolano, algunos países lograron posiciones más favorables. La República Dominicana encabezó la clasificación con la mejor puntuación, mientras otras naciones como Chile, Canadá o Uruguay se ubicaron en categorías de menor restricción.

Venezuela y Nicaragua: los países sin libertad de expresión

Dentro de la evaluación regional, el estudio identifica a Venezuela y Nicaragua como los dos Estados donde las garantías para la libre difusión de ideas se encuentran prácticamente ausentes.

La puntuación asignada a Venezuela responde, en parte, al contexto político vivido tras las elecciones presidenciales de 2024. Durante ese período se registraron más de dos mil detenciones en el escenario postelectoral, según los datos citados por el informe.

Asimismo, el documento señala que 25 periodistas fueron arrestados en distintas fechas bajo diversos cargos, lo que generó preocupación entre organizaciones dedicadas a la defensa de la libertad informativa.

Aunque posteriormente se produjeron excarcelaciones y, de acuerdo con registros gremiales, actualmente no habría comunicadores detenidos, el episodio fue considerado por los evaluadores como un indicador del clima de presión que enfrenta la actividad periodística.

Cierre de medios y control institucional

El informe también describe un entramado institucional que limita el pluralismo informativo. Según la SIP, los poderes del Estado operarían de manera coordinada para sostener mecanismos que restringen el funcionamiento independiente de los medios.

Entre las situaciones señaladas se encuentran el cierre de más de cuatrocientas emisoras de radio, la reducción progresiva de periódicos impresos críticos y el desplazamiento forzado de profesionales de la comunicación hacia el exterior.

El reporte también advierte que la disminución de protestas y el control sobre los espacios informativos han contribuido a un entorno donde el debate público se encuentra limitado.

En ese escenario, los medios vinculados al Estado suelen desempeñar un papel central en la difusión del discurso oficial, mientras los canales independientes enfrentan dificultades operativas y presiones regulatorias.

Autocensura y silencio informativo

Uno de los fenómenos destacados por el análisis es el crecimiento de la autocensura dentro de las redacciones que aún continúan funcionando en el país.

Esta práctica consiste en evitar la publicación de determinados contenidos por temor a sanciones administrativas, procesos judiciales o presiones políticas. Con el paso del tiempo, esa conducta se ha normalizado en el ecosistema mediático, reduciendo la diversidad de opiniones y la profundidad del debate público.

Como ejemplo, el informe menciona el escaso tratamiento informativo que tuvo la noticia sobre la concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a la dirigente opositora María Corina Machado. Según el reporte, la mayoría de los medios evitó difundir la información, generando lo que los analistas calificaron como un “silencio informativo”.

En ese contexto, incluso algunos periodistas que mencionaron el tema en programas radiales habrían sido apartados de sus espacios de transmisión.

Un año crítico para el periodismo en América

Más allá del caso venezolano, el Índice Chapultepec advierte que el periodismo enfrenta dificultades en distintos puntos del continente. El informe describe uno de los períodos más complejos para la libertad de prensa en la región, marcado por asesinatos, persecuciones judiciales, desplazamientos y altos niveles de impunidad.

Países como México, Honduras, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Cuba, Colombia y Nicaragua también registraron situaciones preocupantes relacionadas con la seguridad de los comunicadores y la independencia editorial.

Para los especialistas que elaboraron el estudio, la defensa del derecho a informar continúa siendo uno de los desafíos centrales para las democracias del hemisferio.

En el caso venezolano, la posición en el último lugar del ranking regional vuelve a colocar el debate sobre la libertad de prensa en el centro de la discusión pública y evidencia la magnitud de los retos que enfrenta el sistema comunicacional del país.

 Con información de El Nacional

 

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