
El gobierno de Estados Unidos anunció una nueva flexibilización de las sanciones energéticas contra Venezuela, permitiendo ampliar las operaciones relacionadas con el petróleo y productos petroquímicos del país sudamericano.
La medida fue implementada por el Departamento del Tesoro mediante nuevas licencias que autorizan actividades vinculadas con la exportación, venta y transporte de crudo venezolano, incluyendo mezclas como el Merey 16, así como subproductos como asfalto y coque.
Como parte del cambio, Washington también autorizó la venta de fertilizantes y otros productos petroquímicos venezolanos a empresas estadounidenses, lo que amplía el flujo comercial entre ambos países en sectores energéticos y agrícolas.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, la decisión busca ayudar a estabilizar los mercados energéticos y de materias primas, que han sufrido presiones por el aumento de precios y las tensiones geopolíticas internacionales.
La flexibilización forma parte de una serie de ajustes recientes en el régimen de sanciones que Washington ha aplicado al sector energético venezolano. Las nuevas licencias permiten más inversión y actividad comercial en el área petrolera, aunque aún existen restricciones y supervisión sobre ciertas operaciones.
Analistas consideran que esta medida podría impulsar parcialmente la recuperación de la industria energética venezolana, una de las principales fuentes de ingresos del país, al mismo tiempo que ayuda a aliviar la presión sobre los mercados globales de petróleo y fertilizantes.



