Una serie de tormentas severas azotó el norte de Texas durante la noche del 25 de abril, dejando a su paso un rastro de destrucción que cobró la vida de al menos dos personas y causado múltiples heridos.
Según indicó el Servicio Meteorológico Nacional, un tornado de categoría EF-2, con vientos que alcanzaron los 217 km/h, impactó directamente la comunidad de Runaway Bay, en el condado de Wise. Este fenómeno provocó daños en la infraestructura, destruyendo casas móviles, arrancando techos de viviendas permanentes y dejando a unas 20 familias desplazadas de sus hogares.
Ante la mencionada tragedia, el juez del condado de Wise, J.D. Clark, emitió una declaración de desastre local tras describir la jornada como una noche sumamente difícil para la región. Además del impacto en Runaway Bay, las autoridades confirmaron la presencia de un segundo tornado, categorizado como EF-1, en el condado de Parker, el cual registró vientos de 170 km/h.
Actualmente, los equipos de evaluación de daños y personal de la Cruz Roja Americana se encuentran trabajando en las zonas más afectadas para determinar el alcance total de la devastación. Las autoridades mantuvieron cerradas diversas carreteras y restringieron el acceso a vecindarios dañados únicamente a personal autorizado por motivos de seguridad. Aunque la comunidad mostró una gran disposición para ayudar, los líderes locales solicitaron que, por el momento, no se envíen voluntarios ni donaciones físicas, mientras se concentran en las labores de búsqueda y estabilización.
Por ahora, las identidades de las víctimas mortales no han sido reveladas y se desconoce el estado de salud exacto de los heridos que fueron trasladados a centros médicos. El gobierno local ha instado a los ciudadanos afectados a reportar sus daños de manera digital a través del portal de la División de Gestión de Emergencias de Texas.


