
Al pueblo de Venezuela: Diosdado Cabello pretende descalificarme señalándome como el líder de las protestas, de las marchas y de la lucha sindical de los trabajadores venezolanos.
¡Y claro que sí!
¡Sí soy Carlos Ortega!
¡Sí soy ese dirigente y Líder sindical!
¡Sí he acompañado permanentemente la lucha de los trabajadores venezolanos durante décadas!
¡Y sí me honra profundamente que el régimen me señale como tal, porque soy uno de los hombres que jamás se rindió frente a la dictadura!
No me avergüenza. Por el contrario;
Me dignifica.
Porque mientras unos luchábamos por salarios justos, libertades sindicales y democracia,
otros destruían la República, saqueaban el país y convertían a Venezuela en un territorio de hambre, persecución y exilio.
Venezuela sabe perfectamente quién es quién.
El país conoce al hombre que enfrentó a Hugo Chávez cuando muy pocos se atrevían. Conoce al dirigente que encabezó el gran paro cívico nacional en defensa de la democracia y de los trabajadores.
Conoce al LÍDER SINDICAL, Presidente de la CTV, que jamás se enriqueció con el poder, que nunca utilizó las armas, ni el miedo, ni la persecución para imponerse.
Y también conoce a Diosdado Cabello…
Conoce al hombre señalado internacionalmente por Delincuente , por corrupción, narcotráfico y violaciones de derechos humanos. Conoce al símbolo de un sistema que destruyó el salario, quebró la industria petrolera, acabó con las empresas, pulverizó las pensiones y obligó a millones de venezolanos a abandonar su tierra.
El gobierno de Estados Unidos mantiene proceso judicial y acusaciones públicas y recompensas millonarias por su captura, relacionadas con Cabello por presuntos vínculos con narcotráfico y estructuras criminales. (state.gov)
Por eso sus insultos no tienen peso moral.
Cuando un hombre como Diosdado Cabello llama “corrupto” a otro, no está acusando: está proyectando sobre los demás su propia historia.
No presenta pruebas.
No muestra hechos.
No tiene autoridad moral ni política .
Solo le queda el insulto, la amenaza y la descalificación, porque los regímenes autoritarios siempre intentan destruir moralmente a quienes no pueden doblegar políticamente.
Pero escuche bien, Diosdado:
A mí no me va a intimidar.
No pudieron encarcelar la dignidad de los trabajadores venezolanos.
No pudieron destruir la conciencia democrática del pueblo.
No pudieron borrar la memoria histórica de Venezuela.
Sí, soy ese: CARLOS ORTEGA parte fundamental de la lucha sindical y democrática.
Sí, respaldo el derecho legítimo del pueblo a protestar.
Sí, seguiré acompañando a los maestros, enfermeros, jubilados, obreros y empleados públicos que hoy sobreviven con salarios miserables mientras ustedes viven rodeados de opulencia y privilegios mal habidos.
Ustedes destruyeron la moneda.
Destruyeron PDVSA.
Destruyeron la economía.
Destruyeron las instituciones.
Y destruyeron el futuro de millones de familias venezolanas.
Nosotros, en cambio, seguimos defendiendo la libertad, la democracia y la dignidad humana.
Y hay algo que ustedes jamás entenderán:
El miedo puede imponer silencio por un tiempo, pero jamás podrá derrotar la verdad.
La historia será implacable.
Y cuando Venezuela vuelva a ser libre, el país recordará quién luchó por los trabajadores…
y quién los condenó al hambre y a la miseria.
Porque la DIGNIDAD no se vende, NO ES NEGOCIABLE.
La conciencia no se arrodilla.
Y Venezuela jamás será propiedad de una cúpula corrupta y represiva.
CARLOS ORTEGA
Presidente de la CTV.



