¿Cuánto capital necesita el sistema eléctrico venezolano para salir de la crisis?

Inversiones, infraestructura moderna y estrategias de gestión son esenciales

El sistema eléctrico venezolano atraviesa una crisis estructural que exige inversiones de entre 50.000 y 90.000 millones de dólares, además de reformas profundas que garanticen la estabilidad del servicio, alertó el ingeniero Alexis Barroso, investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Durante el foro “Estrategias de recuperación nacional: una mirada desde los postgrados de ingeniería de la UCAB”, Barroso enfatizó que restaurar la red eléctrica no solo es un reto de ingeniería, sino un imperativo económico-financiero para Venezuela.

Las estimaciones fueron planteadas originalmente en el Plan País 2019, que proponía un plan escalonado a corto, mediano y largo plazo.

Sistema eléctrico venezolano: ¿Qué déficit y pérdidas enfrenta la red?

El sistema eléctrico venezolano presenta un déficit de generación que limita la capacidad de satisfacer la demanda nacional, estimada en 14.500 MW. Cerca de 75 % de esta energía proviene de fuentes hidroeléctricas, 25 % de termoeléctricas y menos del 0,5 % de energías fotovoltaicas y eólicas.

Barroso explicó que la red requiere generar en tiempo real exactamente la cantidad demandada para evitar apagones o sobrecargas, un estándar que actualmente no se cumple por fallas técnicas y gerenciales, así como déficit de generación termoeléctrica en occidente, centro y suroccidente.

El especialista advirtió que aproximadamente 40 % de la energía se pierde debido al deterioro de la infraestructura, indisponibilidad del parque termoeléctrico, robo de energía, deficiencias de facturación y fallas de medición. Corpoelec también enfrenta problemas financieros derivados de hiperinflación, morosidad y gestión de cobros insuficiente. La combinación de estos factores provoca racionamientos y afecta tanto a ciudadanos como a industrias estratégicas, reflejando un problema masivo y estructural que requiere atención urgente.

Recuperación del sistema eléctrico venezolano: ¿qué soluciones propone Barroso?

Para recuperar el sistema eléctrico venezolano, Barroso planteó la modernización de infraestructura, reformas legales y la participación privada en la operación y financiamiento de la red. Recomendó asegurar suministro estable de combustibles para plantas térmicas y reiniciar interconexiones con Colombia para importar bloques de energía de emergencia de 400 MW, mientras se ejecutan proyectos de largo plazo.

El ingeniero también destacó la necesidad de renovar líneas de transmisión, rehabilitar subestaciones y adoptar tecnologías de control y medición avanzadas. La inversión privada se considera esencial para inyectar capital y experiencia, optimizando procesos y reduciendo la dependencia de la gestión estatal que históricamente ha resultado insuficiente.

Barroso enfatizó que garantizar un suministro confiable es condición indispensable para la reactivación industrial y económica. Sin electricidad estable, las industrias, el comercio y los servicios no podrán operar de manera eficiente, limitando el crecimiento económico y afectando la calidad de vida de los venezolanos. La estabilización del SEN debe convertirse en una prioridad nacional para asegurar desarrollo sostenible y competitividad regional.

Impacto económico y social: ¿por qué es urgente recuperar la red?

El déficit del sistema eléctrico venezolano tiene consecuencias directas sobre la economía y la vida cotidiana. Los cortes frecuentes afectan manufactura, comercio, transporte, hospitales y escuelas, generando pérdidas económicas y obstaculizando inversiones. La falta de energía confiable limita la producción y reduce la competitividad del país en mercados internacionales.

La recuperación integral también permitirá optimizar la facturación y medición de energía, reduciendo pérdidas y costos operativos. Esto beneficiará a hogares e industrias, al disminuir la dependencia de generadores privados y combustibles alternativos, y garantizará un flujo eléctrico más eficiente. Además, una red estable contribuye a la seguridad, bienestar y estabilidad social, mejorando la vida diaria de millones de venezolanos.

El sistema eléctrico venezolano enfrenta una emergencia crítica que requiere inversiones entre 50.000 y 90.000 millones de dólares, modernización tecnológica, reformas legales y participación privada. Alexis Barroso destacó que sin un flujo eléctrico confiable y moderno, cualquier intento de reactivación industrial y económica fracasará.

La estabilización del SEN se perfila como una prioridad estratégica para Venezuela, vinculando ingeniería, capital y políticas públicas para garantizar suministro estable, seguridad social y desarrollo económico sostenible. La crisis eléctrica exige acción inmediata y planificada para cubrir la demanda energética, reducir pérdidas y asegurar un futuro confiable para todos los ciudadanos.

Con información de El Nacional

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