
La tragedia provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio continúa dejando un saldo devastador. De acuerdo con un reportaje publicado por The Wall Street Journal, cerca de 50.000 personas permanecen desaparecidas, mientras miles de familiares y rescatistas libran una carrera contra el tiempo entre los escombros de edificios colapsados.
Según el medio estadounidense, las labores de búsqueda se concentran principalmente en el estado La Guaira y en Caracas, donde barrios enteros quedaron destruidos tras los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5.
El balance oficial divulgado por las autoridades venezolanas reporta 1.719 fallecidos y más de 5.000 heridos, aunque expertos consideran que la cifra de víctimas podría aumentar conforme avancen las operaciones de rescate.
Familias denuncian retrasos y falta de apoyo
El reportaje recoge el testimonio de decenas de familiares que aseguran haber enfrentado una respuesta tardía durante las primeras horas de la emergencia.
Alberto Sánchez, quien buscó durante varios días a su pareja y a sus familiares entre los restos de un edificio derrumbado, relató el agotamiento físico y emocional que deja la tragedia.
«Hoy siento que ya no me quedan energías», expresó tras varios días removiendo escombros.
Otros habitantes denunciaron la escasez de maquinaria pesada y señalaron que, en muchos casos, fueron los propios vecinos y familiares quienes iniciaron las labores de búsqueda utilizando herramientas improvisadas.
Construcciones bajo cuestionamiento
El reportaje también recoge denuncias de residentes sobre el estado de varios complejos habitacionales construidos por el Estado, donde aseguran que desde hace años existían grietas, deterioro estructural y deficiencias en los materiales de construcción.
Tras el colapso de varios edificios, algunos sobrevivientes afirmaron que las fallas eran visibles mucho antes del desastre, aunque señalaron que no tenían recursos para mudarse a otro lugar.
Una carrera contra el tiempo
Mientras equipos de rescate de Venezuela y otros países continúan trabajando entre toneladas de concreto y acero, familiares permanecen junto a los edificios colapsados esperando noticias de sus seres queridos.
Muchos han recorrido hospitales, refugios y morgues sin obtener respuestas, mientras otros mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes pese al paso de los días.
Aunque las posibilidades disminuyen con el tiempo, las operaciones de búsqueda continúan en distintos puntos del país, donde cientos de personas siguen desaparecidas tras una de las mayores tragedias registradas en la historia reciente de Venezuela.



