
El nuevo esquema tributario impulsado por el régimen para la industria petrolera no generará ingresos inmediatos para las arcas del Estado venezolano. Aunque el Impuesto Integrado de Hidrocarburos (IIH) ya entró en vigencia, las principales empresas extranjeras que operan en el país deberán transferir esos recursos, en primera instancia, a un fondo administrado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Según informó Petroguía, compañías como Chevron, Repsol, ENI, Maurel & Prom, Shell y BP están sujetas a la Licencia General Nº 50 de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), la cual establece que los pagos por regalías e impuestos derivados de la explotación petrolera deben depositarse en una cuenta especial del gobierno estadounidense.
El régimen oficializó recientemente el cobro del nuevo tributo mediante la publicación de su reglamento en Gaceta Oficial. La ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, presentó las normas a las empresas mixtas y operadores del sector, quienes deberán comenzar a declarar y pagar el impuesto correspondiente al mes de julio.
Sin embargo, las sanciones impuestas por Washington impiden que esos fondos sean transferidos directamente a la Tesorería Nacional. De acuerdo con expertos consultados por Petroguía, Caracas solo podrá disponer de esos recursos si el gobierno estadounidense autoriza futuras transferencias desde el fondo donde permanecerán retenidos.
El nuevo sistema fiscal unifica el cálculo de las regalías y del Impuesto Integrado de Hidrocarburos en una tasa efectiva que oscila entre el 20% y el 35%, dependiendo de las características de cada proyecto petrolero.
Hasta ahora, ni el Departamento del Tesoro de EE. UU. ni el Ministerio de Hidrocarburos han informado cuánto dinero permanece retenido o cuánto ha sido liberado. No obstante, estimaciones citadas por Petroguía señalan que el fondo podría acumular cerca de 13.000 millones de dólares, mientras que otras fuentes indican que ya se habrían autorizado transferencias por unos 6.000 millones de dólares.




