
La misión técnica de la OPS concluyó oficialmente en Venezuela después de más de un mes de trabajo orientado a fortalecer la respuesta del sistema de salud frente a las consecuencias de los terremotos del 24 de junio. Durante este período, la Organización Panamericana de la Salud desplegó especialistas internacionales, coordinó el envío de medicamentos, equipos médicos e insumos hospitalarios, además de brindar apoyo técnico en epidemiología, logística y atención de emergencias.
Aunque finalizó la etapa de acompañamiento directo encabezada por la doctora Liz Parra, el organismo confirmó que mantendrá la cooperación con las autoridades venezolanas para respaldar la recuperación sanitaria y atender las necesidades que aún persisten en las comunidades afectadas por la tragedia.
Misión técnica de la OPS fortaleció la respuesta sanitaria durante la emergencia
La Organización Panamericana de la Salud inició su intervención poco después de los terremotos que golpearon el centro-norte de Venezuela con el propósito de reforzar la capacidad operativa del sistema sanitario.
La misión reunió especialistas en gestión de emergencias, epidemiología, atención hospitalaria, salud pública y logística humanitaria, quienes trabajaron junto con las autoridades nacionales para responder a las necesidades más urgentes de la población.
El cierre de esta primera etapa se anunció durante una reunión entre el ministro de Salud, Carlos Alvarado, y el representante de la OPS en Venezuela, Armando De Negri Filho.
En ese encuentro, ambas autoridades hicieron un balance de las acciones ejecutadas desde el inicio de la emergencia y certificaron la culminación de las funciones de la doctora Liz Parra, asesora del Programa de Emergencias de Salud de la organización y responsable de coordinar la asistencia técnica desplegada tras los sismos.
Los participantes coincidieron en destacar la coordinación desarrollada entre el Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud para responder a una crisis que puso bajo presión la capacidad hospitalaria y los servicios médicos en las zonas más afectadas.
La doctora Parra lideró la planificación técnica de la misión y coordinó el trabajo de los equipos especializados enviados al país.
Su labor permitió articular el apoyo internacional con las instituciones nacionales encargadas de atender la emergencia, facilitando la distribución de recursos y la priorización de las necesidades sanitarias.
Durante varias semanas, los especialistas acompañaron procesos relacionados con atención médica, vigilancia epidemiológica y organización de la respuesta hospitalaria.
El objetivo principal consistió en evitar el colapso de los servicios de salud y reducir el riesgo de nuevas emergencias derivadas de la destrucción causada por los terremotos.
Además de la asistencia técnica, la misión permitió fortalecer la capacidad de planificación y coordinación entre distintas instituciones públicas encargadas de la atención médica.
La cooperación también favoreció el intercambio de experiencias internacionales sobre manejo de emergencias, organización hospitalaria y control sanitario después de desastres naturales.
La presencia de expertos especializados resultó especialmente importante en un escenario donde numerosos hospitales debieron reorganizar áreas de atención, ampliar su capacidad y responder simultáneamente a lesiones traumáticas, enfermedades crónicas y problemas de salud pública.
El despliegue incluyó medicamentos, equipos médicos y vigilancia epidemiológica
Uno de los principales componentes de la misión correspondió al envío de ayuda sanitaria internacional.
La Organización Panamericana de la Salud movilizó aproximadamente 27 toneladas de medicamentos, equipos médicos e insumos destinados a reforzar la capacidad de respuesta del sistema venezolano.
Los suministros incluyeron kits especializados para trauma, materiales hospitalarios, medicamentos esenciales y equipos utilizados durante la atención de pacientes afectados por los terremotos.
Estos recursos permitieron abastecer centros asistenciales que experimentaron un incremento considerable de pacientes durante las primeras semanas posteriores al desastre.
La cooperación también abarcó aspectos menos visibles, pero igualmente relevantes para el funcionamiento del sistema sanitario.
Los especialistas apoyaron la vigilancia epidemiológica con el propósito de detectar oportunamente posibles brotes de enfermedades transmisibles asociados al desplazamiento de población, la interrupción de servicios básicos y las condiciones temporales de alojamiento.
Después de un desastre natural, los riesgos sanitarios no terminan cuando concluyen las labores de rescate.
La acumulación de personas en refugios, las dificultades para acceder a agua potable y las alteraciones en los sistemas de saneamiento pueden favorecer la aparición de enfermedades infecciosas.
Por esa razón, la OPS fortaleció los mecanismos de monitoreo epidemiológico y respaldó la continuidad de programas preventivos en las regiones afectadas.
El organismo también colaboró en la organización logística necesaria para distribuir medicamentos e insumos hacia hospitales y centros de salud que registraban mayor demanda.
La coordinación permitió priorizar recursos según las necesidades de cada región y optimizar el traslado de materiales médicos.
Paralelamente, los especialistas brindaron asesoría para garantizar la continuidad de los servicios esenciales de salud.
La atención a pacientes con enfermedades crónicas representó otro desafío importante durante la emergencia.
Muchas personas perdieron sus tratamientos debido al colapso de viviendas, la interrupción del suministro de medicamentos o las dificultades para desplazarse hacia centros asistenciales.
El fortalecimiento hospitalario buscó responder tanto a las lesiones provocadas por los terremotos como a esas necesidades médicas permanentes que continuaban requiriendo atención.
La misión sanitaria también favoreció el intercambio permanente de información entre hospitales, autoridades nacionales y organismos internacionales, permitiendo una respuesta más coordinada frente a la evolución de la emergencia.
La cooperación internacional continuará durante la recuperación del sistema sanitario
Aunque la misión técnica encabezada por la doctora Liz Parra concluyó oficialmente, la Organización Panamericana de la Salud confirmó que mantendrá su cooperación con Venezuela durante la etapa de recuperación.
El cierre de la asistencia directa no implica el final del acompañamiento institucional.
La OPS continuará colaborando con las autoridades venezolanas para respaldar acciones relacionadas con la reconstrucción del sistema de salud, la recuperación de servicios y la atención de las comunidades afectadas.
Esta nueva fase tendrá un enfoque distinto al desarrollado durante las primeras semanas posteriores a los terremotos.
Mientras la etapa inicial respondió principalmente a una emergencia inmediata, el trabajo futuro estará orientado hacia procesos de recuperación, fortalecimiento institucional y planificación sanitaria.
La reconstrucción del sistema de salud representa uno de los mayores desafíos después de un desastre natural de gran magnitud.
Además de reparar hospitales e infraestructura médica, las autoridades deberán garantizar el suministro continuo de medicamentos, recuperar equipos dañados y restablecer plenamente la capacidad operativa de los centros asistenciales.
La cooperación internacional puede desempeñar un papel importante en ese proceso mediante asistencia técnica, capacitación especializada y apoyo para fortalecer programas de vigilancia epidemiológica.
También puede facilitar el acceso a experiencias desarrolladas por otros países que enfrentaron situaciones similares.
La continuidad de los servicios de salud será especialmente importante para atender las secuelas físicas y psicológicas que aún presentan miles de personas afectadas por los terremotos.
Pacientes con fracturas, lesiones traumáticas, enfermedades crónicas descompensadas y trastornos relacionados con el impacto emocional del desastre seguirán necesitando atención médica durante los próximos meses.
La vigilancia epidemiológica también continuará siendo una prioridad mientras persistan refugios temporales y comunidades con dificultades para acceder a servicios básicos.
El cierre de la misión técnica refleja el paso de una etapa de respuesta inmediata hacia otra centrada en la recuperación y el fortalecimiento del sistema sanitario.
Las autoridades sanitarias y la Organización Panamericana de la Salud coincidieron en que el trabajo conjunto desarrollado después de los terremotos permitió responder a necesidades urgentes y mejorar la coordinación institucional durante la emergencia.
Ahora el desafío consiste en consolidar esos avances y convertir la cooperación internacional en una herramienta para reconstruir la capacidad del sistema de salud.
La experiencia acumulada durante las semanas posteriores a los sismos también deja lecciones sobre la importancia de contar con protocolos de respuesta rápida, redes de cooperación internacional y mecanismos de coordinación entre organismos nacionales e internacionales.
La capacidad para movilizar especialistas, distribuir insumos y mantener activos los servicios esenciales resultó determinante para enfrentar una de las emergencias sanitarias más complejas registradas recientemente en Venezuela.
Aunque la fase de despliegue directo concluyó, la recuperación del sistema de salud apenas comienza. El respaldo anunciado por la OPS permitirá acompañar ese proceso mientras hospitales, centros asistenciales y comunidades continúan adaptándose a las consecuencias de los terremotos y avanzan hacia una recuperación progresiva de los servicios médicos en las zonas más afectadas.
Con información de El Nacional




