
El presidente Nicolás Maduro denunció este lunes que más de sesenta niños venezolanos permanecen bajo custodia de las autoridades migratorias de Estados Unidos. Durante una rueda de prensa con medios internacionales, el mandatario acusó a organismos de derechos humanos y a la ONU de “silencio cómplice”, al tiempo que aseguró mantener un canal de diálogo con el funcionario estadounidense Jhon McNamara para facilitar el regreso de los connacionales.
Acusaciones directas a Washington
Maduro afirmó que los menores, junto a otros migrantes, estarían “secuestrados y sometidos a tratos inhumanos” en centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Según el gobernante, este presunto escenario convierte el rescate de los niños en “altísima prioridad” para el Estado venezolano y las familias afectadas. “¿Quién puede explicar esto?”, se preguntó, calificando de inaceptable la retención de los pequeños.
El jefe de Estado señaló que mantiene “un hilo básico” de contacto con Jhon McNamara, a quien identificó como un enlace esencial para negociar el retorno de los migrantes. Sin ofrecer mayores detalles, insistió en que las gestiones diplomáticas continúan a pesar de la ruptura formal de relaciones entre Caracas y Washington desde 2019. Esta vía, dijo, permitiría “traer a nuestros migrantes” y garantizar la reunificación familiar.
Crítica a organismos internacionales
Maduro extendió sus señalamientos al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, a quien responsabilizó por “la inacción” frente a la denuncia. “Su silencio criminal es cómplice del secuestro”, expresó, advirtiendo que la falta de pronunciamiento debilita a la ONU. Reiteró que el gobierno venezolano seguirá reclamando a instancias internacionales para “rescatar y recuperar” a la organización.
Contexto de tensiones bilaterales
Las declaraciones surgen en medio de una relación ya marcada por sanciones y acusaciones mutuas. Mientras Estados Unidos mantiene que sus centros de detención cumplen estándares legales, Caracas insiste en que los connacionales, incluidos los niños, sufren “tortura y secuestro”. La denuncia agrega un nuevo capítulo a la compleja agenda entre ambos países, en la que el tema migratorio se ha convertido en un punto de fricción permanente.
El gobierno venezolano reiteró que no cesará sus esfuerzos para lograr el retorno de todos los migrantes, especialmente los menores de edad. Aunque no se ofrecieron pruebas independientes de las acusaciones, la insistencia de Maduro apunta a elevar la presión internacional y a colocar el tema de los derechos de los niños en el centro del debate diplomático entre Caracas y Washington.
Con información de Globovision



