“Si hay una acción extranjera, los vamos a desaparecer”: la amenaza de los custodios a los detenidos políticos

◉ En la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I hay extranjeros detenidos, recluidos en un ala distinta a la de los venezolanos

En la cárcel venezolana El Rodeo I, de máxima seguridad, familiares y defensores de derechos humanos describen un escenario de amenazas, restricciones y propaganda oficial. Los presos políticos, junto a extranjeros y detenidos comunes, enfrentan condiciones que incluyen mensajes intimidatorios, raciones mínimas de alimento y controles extremos durante las visitas, según testimonios recopilados por medios independientes.

Intimidación constante

Custodios y directivos han reforzado una política de miedo. De acuerdo con varios familiares, los reclusos escuchan a diario grabaciones de discursos de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, además de audios de figuras opositoras y del presidente estadounidense Donald Trump. Entre las advertencias más graves destaca la frase: “Si hay una acción extranjera, los vamos a desaparecer”, repetida como un mecanismo de presión psicológica. Esta estrategia busca quebrar la moral de los internos, especialmente de militares y dirigentes opositores como Freddy Superlano y Roland Carreño.

La separación de extranjeros y venezolanos limita cualquier interacción que pueda dar lugar a denuncias. A ello se suma la drástica reducción en la alimentación. Familiares denuncian que no se les permite ingresar comida, mientras las raciones diarias son mínimas y de baja calidad. El resultado es un evidente deterioro físico: pérdida de peso, problemas en la piel y afectación de la salud mental. El argumento oficial de “recorte presupuestario” contrasta con las restricciones que impiden a los parientes llevar víveres.

Visitas bajo extrema vigilancia

Las visitas familiares se desarrollan en un ambiente de control absoluto. Los parientes deben pasar por requisas exhaustivas y soportar largas esperas para llegar a un locutorio cerrado, sin contacto físico. Las pequeñas rendijas en el vidrio, que antes permitían un gesto de cercanía, fueron selladas.

Cualquier movimiento, desde acomodarse el cabello hasta una sonrisa, puede interpretarse como falta de disciplina y ser motivo de suspensión de la visita. El calor y la tensión dentro del recinto intensifican la sensación de opresión.

Cambios de personal y caos interno

Hace más de un mes, las autoridades sustituyeron a casi todo el personal, incluido el director, generando confusión. El nuevo jefe, conocido solo por el alias “Pater”, se suma a un equipo de custodios identificados por sobrenombres como “Guaicaipuro”, “Lebranche” o “Alacrán”. La práctica de ocultar identidades incrementa la sensación de impunidad. Testigos reportan que algunos familiares buscan información de detenidos cuyo paradero niegan las autoridades, alimentando el temor de desapariciones forzadas.

Los testimonios provenientes de El Rodeo I dibujan un panorama de represión sistemática y violaciones de derechos fundamentales. Entre amenazas, desnutrición, aislamiento y propaganda política, los presos políticos y sus allegados enfrentan un entorno diseñado para infundir miedo y silencio. Organizaciones de derechos humanos insisten en que la situación exige una respuesta internacional que garantice la vida y la integridad de los reclusos.

 Con información de Infobae

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