
En cualquier otro país, el primer Premio Nobel de la Paz para un ciudadano nacional habría provocado júbilo, homenajes y portadas. Pero en Venezuela, el reconocimiento a María Corina Machado, otorgado el 10 de octubre de 2025 por el Comité Noruego del Nobel, se vivió entre temor, censura y silencio impuesto.
El galardón, que premió su papel como “figura unificadora y símbolo de resistencia democrática”, quedó relegado a las redes sociales y a medios digitales, mientras el régimen de Nicolás Maduro respondía con amenazas, detenciones y un apagón informativo sin precedentes.
Un reconocimiento histórico enmudecido
El Comité Noruego destacó que Machado representa “una de las muestras más extraordinarias de valentía civil en América Latina”.
Sin embargo, en Venezuela, la noticia apenas se difundió en medios independientes. Los canales tradicionales —Venevisión, Televen y VTV— optaron por ignorarla o mencionarla de forma vaga, sin mostrar su nombre ni imágenes. Globovisión, por su parte, emitió una nota con tono negativo.
Las redes sociales se convirtieron en el único espacio de celebración, aunque también en terreno peligroso.
“No te vayas a meter en un problema por publicar esas cosas”, le escribió a Amanda Domínguez* un amigo desde Caracas, reflejando el miedo generalizado a expresar alegría por un hecho histórico.
Represalias y control informativo
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció que, tras el anuncio del Nobel, el régimen de Maduro impuso nuevas medidas de censura y amenazas contra periodistas y medios.
En un comunicado, el gremio advirtió que se ordenaron suspensiones temporales, retiros de notas y bloqueos de cobertura, bajo la instrucción de “evitar dar visibilidad a los enemigos del Estado”.
“El periodismo no puede seguir siendo castigado por informar”, señaló el SNTP, al tiempo que pidió a la sociedad civil permanecer vigilante frente a la autocensura impuesta por el miedo.
El silencio oficial y las maniobras del poder
La reacción del Gobierno no se hizo esperar, aunque no llegó en forma de felicitación. Durante un acto público, Maduro ridiculizó a Machado sin mencionarla directamente, al referirse a ella como “la bruja demoníaca de la sayona”.
Pocas horas después, el Ejecutivo anunció el cierre de las embajadas en Noruega y Australia, y la apertura de sedes diplomáticas en Zimbabue y Burkina Faso, un gesto interpretado como una represalia diplomática hacia el país que alberga el Comité del Nobel.
El Ministerio de Exteriores noruego confirmó que la embajada venezolana en Oslo fue cerrada sin explicación, mientras en Caracas se hablaba de una “reorganización administrativa”.
Las universidades divididas por el miedo
El reconocimiento también generó división en el ámbito académico.
La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), alma máter de Machado, publicó un mensaje tibio en redes sociales, limitándose a saludar el galardón sin destacar la dimensión política del logro.
El tono neutro provocó críticas de estudiantes y egresados, que acusaron a la institución de “ceder ante la censura”.
En contraste, la Universidad Central de Venezuela (UCV) se pronunció con firmeza cinco días después. Su Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas emitió un comunicado que celebró el premio como “un recordatorio de que la paz y la democracia no se heredan, sino que se conquistan y se defienden”.
Machado: la mujer que no se rinde
Ingeniera industrial formada en la UCAB y en la Universidad de Yale, María Corina Machado ha enfrentado inhabilitaciones, persecuciones, detenciones de sus colaboradores y la separación de su familia.
Pese a todo, continúa liderando desde la clandestinidad.
“A cada venezolano: este premio es tuyo”, dijo al aceptar el Nobel, asegurando que la lucha por la libertad “ha costado miles de vidas y millones de exilios, pero está más viva que nunca”.
Machado definió el galardón como “un impulso moral” para los venezolanos dentro y fuera del país, un símbolo de que la comunidad internacional reconoce la magnitud de su resistencia cívica.
Entre la fe, el dolor y la esperanza
Madre de tres hijos, separada de ellos por seguridad, Machado encarna el sacrificio personal que exige la disidencia en un régimen autoritario. Su madre, de 84 años, vive bajo constante hostigamiento policial.
Aun así, su mensaje insiste en la esperanza:
“Venezuela será libre, y este logro propagará coraje y esperanza por todas las Américas”, afirmó.
Mientras el gobierno intenta borrar el eco del Nobel, la ciudadanía se aferra a la idea de que el silencio no puede anular la verdad.
El premio que el mundo celebró —y que el poder intentó ocultar— se ha convertido en un símbolo de resistencia moral y civil frente a la censura más feroz del continente.
*Nombre cambiado por razones de seguridad.
🚨EL PERIODISMO NO PUEDE SEGUIR SIENDO CASTIGADO POR INFORMAR
➡️ El SNTP alerta sobre nuevas y graves manifestaciones de censura en circuitos radiales con presencia en todo el país, las cuales han derivado en amenazas y suspensión temporal de periodistas por el abordaje de temas…
— SNTP (@sntpvenezuela) October 14, 2025
Con información de El Nacional



