La fuga por mar de María Corina Machado: así fue la operación nocturna que la llevó fuera de Venezuela

La líder opositora abordó una embarcación para una travesía de 13 horas hasta un lugar no revelado, donde finalmente tomó un avión, detalló Bryan Stern, veterano de las fuerzas especiales y director de la organización Grey Bull Rescue Foundation

La salida de María Corina Machado de Venezuela fue mucho más que un simple traslado: constituyó una operación clandestina marcada por el riesgo, la oscuridad y una planificación contrarreloj. El encargado de coordinar la misión, Bryan Stern, director de la organización Grey Bull Rescue Foundation y veterano de fuerzas especiales, reveló a CBS News detalles de la travesía marítima que permitió a la líder opositora escapar tras once meses en la clandestinidad.

La operación, ejecutada apenas días antes de su premiación con el Nobel de la Paz 2025, implicó maniobras delicadas, condiciones adversas y un equipo internacional que actuó bajo estricta confidencialidad.

Una huida nocturna en alta mar

Stern describió la misión como una experiencia límite. “Fue peligroso. Daba miedo”, relató al reconstruir los momentos en que él y su equipo enfrentaron un mar agitado, escasa visibilidad y la amenaza de ser detectados por radares. La oscuridad jugó a su favor, pues las grandes olas interferían con los sistemas de vigilancia, pero al mismo tiempo convertían la navegación en un desafío extremo.

La operación comenzó el martes, cuando Machado, según confirmó un representante de su equipo, logró abandonar territorio venezolano y arribar a una zona marítima acordada. Allí la esperaban los rescatistas liderados por Stern, quienes la trasladaron en una embarcación sin luces y en condiciones climáticas complicadas. El trayecto duró aproximadamente trece horas hasta un punto no revelado, desde donde tomó un avión rumbo a Europa.

Un operativo que se planificó en tiempo récord

Pese a la complejidad del rescate, Stern explicó que la misión fue preparada en solo cuatro días. Participaron unas veinte personas, todas coordinadas bajo protocolos de sigilo. La rapidez con la que se organizó reflejó la urgencia de sacar a Machado del país, donde vivía escondida por temor a represalias del régimen de Nicolás Maduro.

La travesía estuvo marcada por el frío, el constante oleaje y la falta de iluminación. Stern recordó que al llegar al punto seguro todos estaban empapados. “Mi equipo y yo estábamos empapados hasta los huesos. Ella también, tenía frío y estaba muy mojada. Tuvo un viaje muy arduo. Estaba muy feliz. Estaba muy emocionada. Estaba muy cansada”, señaló.

Medios como The Wall Street Journal revelaron que Machado habría utilizado una peluca y un disfraz para evadir controles antes de salir de Caracas, aunque Stern evitó confirmar cualquier aspecto de la operación terrestre, manteniendo la reserva sobre los movimientos previos.

Financiación privada y coordinación táctica limitada

El director de Grey Bull Rescue Foundation aclaró que la operación no recibió financiamiento del gobierno estadounidense. “Unos cuantos donantes generosos, todos privados”, aseguró, fueron quienes aportaron los recursos necesarios.

Sin embargo, Stern reconoció que hubo una coordinación “no oficial” con el Ejército de Estados Unidos. El objetivo era informar su ubicación durante la ruta marítima y así evitar cualquier enfrentamiento accidental, dado el grado de tensión militar existente en el mar Caribe y el entorno regional.

Esta colaboración informal contrastó con la versión ofrecida por Machado el jueves, cuando afirmó haber contado con apoyo estadounidense para su salida del país. La divergencia entre ambas narrativas subraya la sensibilidad política de una misión que involucró varios niveles de riesgo y múltiples actores.

El futuro de Machado: ¿regreso posible o riesgo inminente?

Tras arribar a Europa, Machado expresó su intención de regresar a Venezuela en un futuro no definido. Su determinación, sin embargo, contrasta con la opinión de Stern, quien aseguró que su organización no participa en operaciones de retorno y advirtió que volver podría exponerla nuevamente a peligro. “Eso es algo que ella debe determinar y decidir. Pero creo que no debería volver. Sin embargo, ella quiere hacerlo. María es realmente inspiradora”, afirmó.

La declaración del director de la misión refleja el carácter personal y político del dilema que enfrenta la opositora, quien ahora goza de mayor visibilidad internacional pero continúa siendo blanco del aparato represivo del régimen venezolano.

La operación que permitió a María Corina Machado salir de Venezuela fue una maniobra compleja, impulsada por la urgencia y ejecutada bajo condiciones precarias que evidencian el nivel de riesgo que enfrentaba la dirigente.

La travesía nocturna, el apoyo de un equipo especializado, la financiación privada y la coordinación informal con autoridades estadounidenses dan cuenta de un operativo extraordinario que quedará registrado como uno de los episodios más dramáticos en la historia reciente de la política venezolana. Su futuro, marcado por la intención de regresar y la preocupación de sus rescatistas, abre un nuevo capítulo en una trayectoria que sigue combinando resistencia, simbolismo y desafío.

Con información de El Nacional

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