
El régimen encabezado por Delcy Rodríguez anunció el inicio formal de un proceso de reestructuración de la deuda externa de Venezuela y de PDVSA, en medio de un pasivo que podría superar los 170.000 millones de dólares tras años de default y litigios internacionales.
La deuda incluye bonos soberanos y de PDVSA en cesación de pagos desde 2017, además de intereses acumulados, arbitrajes internacionales, préstamos bilaterales y demandas por expropiaciones.
El chavismo aseguró que busca un “alivio sustancial” de la deuda para recuperar acceso a mercados financieros internacionales y atraer inversiones, luego de años de aislamiento económico. Sin embargo, expertos advierten que el proceso será uno de los más complejos del mundo debido a la dispersión de acreedores y los múltiples litigios abiertos en tribunales internacionales.
Además, Washington autorizó recientemente a firmas legales y financieras estadounidenses a asesorar técnicamente una posible reestructuración de deuda venezolana, aunque todavía no se permiten negociaciones definitivas ni acuerdos con acreedores.
El régimen también confirmó la contratación de Centerview Partners como asesor financiero y prometió presentar próximamente un marco macroeconómico y un análisis de sostenibilidad de deuda ante inversionistas internacionales.




