La reestructuración militar impulsada por Delcy Rodríguez después de la captura de Nicolás Maduro, ocurrida el 3 de enero, modificó profundamente la distribución del poder dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Los movimientos abarcaron las Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI), los comandos regionales de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la Universidad Militar Bolivariana y varias academias de formación castrense.
La reorganización no respondió a una sola ronda de nombramientos. El Ejecutivo aplicó los cambios en distintas etapas, trasladó oficiales, sustituyó jefes regionales y reubicó a algunos militares que apenas acumulaban unos meses en sus responsabilidades. Esta sucesión de relevos dejó a muy pocos comandantes en las posiciones que ocupaban antes de la operación del 3 de enero.
Un reportaje de la periodista especializada en asuntos militares Sebastiana Barráez, publicado por Infobae, señala que solo uno de los 29 comandantes de las ZODI nombrados durante el gobierno de Maduro conserva el mismo puesto. Una situación similar ocurrió en la Guardia Nacional: de los 24 responsables regionales designados antes de esa fecha, solamente uno continúa al frente del comando que dirigía.
Los movimientos reflejan una renovación casi completa del mando territorial. También abren interrogantes sobre los criterios empleados para seleccionar a los nuevos responsables, la relación de algunos oficiales con figuras influyentes del poder y el objetivo político y operativo que persigue el Gobierno encargado con esta transformación.
Reestructuración militar modifica el control de las ZODI
Las Zonas Operativas de Defensa Integral representan una pieza esencial del Sistema Defensivo Territorial venezolano. Estos comandos coordinan las operaciones militares dentro de cada entidad, articulan acciones con los cuerpos de seguridad y participan en la respuesta ante emergencias, alteraciones del orden público o amenazas contra la soberanía nacional.
Por esa razón, reemplazar a sus responsables supone mucho más que un cambio administrativo. Cada nombramiento altera la cadena de mando local y coloca a nuevos oficiales al frente de las decisiones operativas, logísticas y territoriales.
Según la información divulgada por Barráez, el primer movimiento amplio ocurrió el 21 de enero, cuando Delcy Rodríguez sustituyó a 12 comandantes de ZODI. Sin embargo, varios de los militares designados durante esa jornada perdieron posteriormente sus posiciones o recibieron otros destinos. La segunda ronda terminó de configurar una renovación prácticamente total.
El vicealmirante Aldo Abigail Torres Falcón, responsable de la ZODI Marítima e Insular N.° 75 Atlántica, representa la única excepción. Torres Falcón conserva el mismo cargo que ejercía antes del 3 de enero.
La reorganización más reciente ratificó a nueve de los 29 responsables. Entre ellos figuran los vicealmirantes Juan José Solórzano Araujo y Uldren Alberto Gedde Díaz, quienes dirigen las zonas marítimas Oriental y Occidental, respectivamente. Ambos habían asumido sus funciones en enero.
También continuaron los generales de división Lumar José Hernández Vargas, en Trujillo; Carlos Augusto Bastidas Bastidas, en Táchira; Miguel Andrés Chacín Socorro, en Delta Amacuro; Gustavo Enrique Belizario Sánchez, en Barinas, y Francisco Javier Sánchez Carballo, en Aragua. El vicealmirante Pedro Elías González Rubio permaneció en Nueva Esparta.
En otras regiones, la Presidencia encargada nombró nuevos responsables. El vicealmirante Virgilio José Hernández Azuaje asumió la ZODI Sucre después de ocupar cargos en la Dirección General de Contrainteligencia Militar y en el Comando Logístico Operacional.
Amazonas quedó bajo la dirección del general de división Geovanny Ramón González, quien conocía la estructura regional por su experiencia como segundo comandante y jefe del Estado Mayor de esa misma zona. Miguel Darío Colmenares Coronado asumió en Bolívar; Jesús Manuel Carpio Medina, en Carabobo, y Crismarth Darío Mavo Sánchez, en Guayana Esequiba.
El general Manuel Emilio Belzarez Escobar recibió la comandancia de Anzoátegui. Su designación llamó la atención porque es hermano del mayor general Rubén Darío Belzares Escobar, comandante Estratégico Operacional de la FANB. Cinco meses antes, Manuel Belzarez había sido nombrado subinspector del Ejército.
Los relevos también alcanzaron Falcón, Miranda, Monagas y Yaracuy. Algunos oficiales nombrados en enero permanecieron pocos meses en sus funciones. José Yunior Herrera Duarte, por ejemplo, sustituyó en enero al general Francisco Luis Moreno en Falcón, pero después cedió el puesto al vicealmirante Héctor Demetrio Echeverría Osorio.
Este patrón muestra que el Ejecutivo no se limitó a reemplazar a los militares heredados de la administración anterior. Delcy Rodríguez también evaluó y modificó nombramientos realizados durante su propia gestión.
Academias castrenses reciben nuevos responsables
La reorganización llegó igualmente a los centros donde la FANB prepara a sus futuros oficiales. Las resoluciones 1274 y 1275, emitidas el 11 de agosto, establecieron nombramientos y ratificaciones en la Universidad Militar Bolivariana y en varias academias de los componentes castrenses.
Uno de los cambios principales fue la designación del mayor general de la Aviación Militar Gustavo Adolfo Serrano Urdaneta como rector de la Universidad Militar Bolivariana. Serrano sustituyó al mayor general Omar Enrique Pérez La Rosa.
El nuevo rector había permanecido solamente cinco meses en el Alto Mando Militar Ampliado. En marzo recibió la comandancia de la Región Estratégica de Defensa Integral N.° 3 Los Llanos. Antes dirigió el Apresto Operacional de la Academia de Aviación Militar Bolivariana y, durante 2023, comandó la Base Aérea El Libertador, ubicada en Palo Negro, estado Aragua.
En las academias de los componentes, el Ejecutivo mantuvo a varios directores nombrados en enero. El general de brigada Lansford José Castillo López continuó en la Academia Militar del Ejército, mientras que el contralmirante Ronald José Briceño Huerta permaneció al frente de la Academia Militar de la Armada.
El general de brigada Franklin Martín Meléndez Rivas también recibió una ratificación. Meléndez es hermano de Carmen Teresa Meléndez Rivas, exministra de Defensa y alcaldesa de Caracas.
La Academia Militar de la Aviación registró el principal relevo dentro de ese bloque. El general de brigada Ronald Rolando González Ortega asumió la dirección en sustitución del general de división Juan Carlos Sorondo Arrieta. Este último pasó posteriormente a comandar la ZODI Yaracuy.
El general de brigada Gustavo Gregorio Godoy Briceño llegó a la Academia Militar de Oficiales de Tropa. Por su parte, las academias técnicas del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional también cambiaron de responsables.
Miguel Ángel Curbata Duque tomó la dirección de la Academia Técnica Militar del Ejército; el contralmirante Joel Benito López Rangel asumió la institución equivalente de la Armada, y Luis Enrique Acosta Colmenárez quedó al frente de la correspondiente a la Aviación Militar.
En la Academia Militar de Medicina, el general de brigada Luis Manuel Camargo Salazar reemplazó al general de división Ronald Alexander Lugo Díaz. El coronel José Ángel Bolívar, en cambio, continuó en la Academia Militar de Ciencias de la Salud.
La magnitud de estos movimientos indica que la administración de Rodríguez no concentró su atención exclusivamente en las operaciones regionales. También intervino en la formación, la preparación doctrinaria y la conducción académica de las nuevas generaciones de oficiales.
La Guardia Nacional Bolivariana experimentó una transformación igualmente amplia. De acuerdo con el reporte de Barráez, 23 de los 24 comandantes regionales nombrados antes del 3 de enero dejaron sus posiciones entre enero y agosto de 2026.
El general de brigada Liberto Giovany Vivas Contreras constituye la única excepción. El oficial permanece desde agosto de 2024 al frente del Comando de Zona de la GNB en Lara.
Los comandos regionales de este componente poseen influencia directa sobre el control territorial, la seguridad ciudadana y el orden interno. Además, sus responsables enlazan al Comando General de la GNB con las ZODI cuando surgen emergencias, delitos, conflictos públicos o situaciones que las autoridades consideran amenazas contra la soberanía.
En enero, Delcy Rodríguez nombró a seis jefes regionales. Cuatro conservaron sus posiciones: Ángel Roberto Puerta Saiz, en Táchira; Misael Ricardo Luna Párica, en el Distrito Capital; Reinaldo José Ramos Hurtado, en Bolívar, y Ramón Elías Rodríguez Geraldo, en Cojedes.
Otros dos cambiaron de región. Oswaldo Ramón Rengifo Armas pasó de Aragua al Zulia, mientras César Junior Mendoza Medina dejó Delta Amacuro para asumir el comando de Miranda.
Las nuevas resoluciones también modificaron las jefaturas de Falcón, Mérida, Trujillo, Portuguesa, Barinas, Guárico, Apure, Yaracuy, Carabobo, Monagas, Anzoátegui y Sucre. El Gobierno aplicó así una renovación geográficamente extensa, desde los Andes y los Llanos hasta las entidades orientales y costeras.
Algunos nombramientos destacan por la trayectoria de los oficiales y por sus conexiones profesionales con figuras influyentes. En La Guaira, por ejemplo, asumió el general de brigada Henribsen Fidel Herrera Riso, quien dirigió Migración en 2024 y anteriormente estuvo al frente de la seguridad aeroportuaria del Aeropuerto Internacional de Maiquetía.
En el Distrito Capital continuó el general de brigada Misael Ricardo Luna Párica, otro oficial con experiencia en la seguridad aeroportuaria de Maiquetía. En Carabobo fue nombrado Mervin Gregorio Rincón Simóns, quien trabajó bajo las órdenes del actual ministro de Defensa, Gustavo Enrique González López, durante la etapa de este último en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.
La selección de oficiales con experiencia en inteligencia, contrainteligencia, aeropuertos, logística y seguridad territorial muestra una búsqueda de perfiles capaces de controlar áreas estratégicas. La Guaira, Caracas, Miranda, Carabobo y Zulia concentran infraestructuras, fronteras, instalaciones militares y corredores económicos esenciales para el país.
La reestructuración deja una conclusión central: Delcy Rodríguez reconstruyó en pocos meses buena parte de la cadena de mando heredada. Los relevos no solo apartaron a los comandantes designados por Maduro, sino que también sometieron a revisión los primeros nombramientos ejecutados después del 3 de enero.
Aunque las resoluciones revelan quiénes asumieron las nuevas responsabilidades, todavía no explican todos los motivos políticos y operativos detrás de cada decisión. Sin embargo, la amplitud de los cambios muestra un intento de consolidar una estructura militar propia, reforzar el control sobre regiones sensibles y asegurar la lealtad de quienes ahora administran el poder territorial de la FANB.
Con información de El Nacional




