¿Salió uranio enriquecido de Venezuela hacia Estados Unidos?

El Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó este viernes que participó en la operación que permitió sacar del país 13 kilogramos de combustible nuclear almacenado durante más de tres décadas en un reactor de investigación fuera de servicio

El traslado de uranio enriquecido desde Venezuela hacia Estados Unidos abrió nuevamente el debate sobre seguridad nuclear, cooperación internacional y control de materiales sensibles en América Latina.

El Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó este viernes que participó en la operación que permitió sacar del país 13 kilogramos de combustible nuclear almacenado durante más de tres décadas en un reactor de investigación fuera de servicio. El operativo involucró a autoridades venezolanas, estadounidenses y británicas bajo supervisión directa del organismo internacional.

El envío de uranio enriquecido se realizó bajo estrictos protocolos de seguridad y movilizó equipos especializados en transporte nuclear, vigilancia militar y control técnico internacional. Según el comunicado oficial, el material salió desde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, ubicado cerca de Caracas, y posteriormente fue trasladado al puerto de Puerto Cabello para iniciar su viaje marítimo hacia territorio estadounidense.

La operación representa uno de los movimientos más relevantes relacionados con combustible nuclear registrados recientemente en la región. El OIEA explicó que el objetivo principal consistió en retirar material considerado sensible dentro de los estándares internacionales de seguridad y reducir riesgos asociados con la proliferación nuclear.

Uranio enriquecido permaneció décadas en reactor inactivo

El material retirado pertenecía a un reactor de investigación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas que dejó de operar en 1991. Durante más de treinta años, el combustible permaneció almacenado en las instalaciones del IVIC sin uso científico activo.

El OIEA detalló que el uranio estaba enriquecido a poco más de 20 % del isótopo uranio-235, un nivel que organismos internacionales consideran delicado debido a sus posibles aplicaciones estratégicas y militares. Aunque el combustible estaba destinado originalmente a actividades de investigación científica, la comunidad internacional mantiene controles estrictos sobre cualquier material nuclear de alto enriquecimiento.

La agencia nuclear de Naciones Unidas explicó que muchos reactores construidos entre las décadas de 1960 y 1970 utilizaron ese tipo de combustible para investigaciones académicas y experimentales. Sin embargo, los avances tecnológicos permitieron posteriormente reemplazar gran parte de esas funciones con uranio de bajo enriquecimiento, considerado mucho más seguro.

Durante décadas, el reactor venezolano funcionó con combustible suministrado tanto por Estados Unidos como por el Reino Unido. Esa cooperación científica formó parte de programas internacionales de investigación nuclear civil desarrollados durante la segunda mitad del siglo XX.

El OIEA impulsa desde hace años iniciativas globales orientadas a retirar combustible altamente enriquecido de instalaciones civiles y trasladarlo hacia centros especializados capaces de almacenarlo o procesarlo bajo mayores medidas de seguridad. La organización considera que la reducción de ese tipo de material disminuye riesgos de tráfico ilícito, proliferación y posibles amenazas vinculadas con grupos criminales o terroristas.

Tras completar la misión en Venezuela, el organismo confirmó que ya no queda combustible nuclear dentro del reactor del IVIC. Esa medida coloca al país dentro de los programas internacionales de reducción de materiales nucleares sensibles en instalaciones civiles.

Operativo internacional movilizó convoyes y vigilancia militar

La operación comenzó a finales de abril bajo un fuerte despliegue logístico y militar. Según el OIEA, un convoy escoltado por efectivos venezolanos salió desde las instalaciones del IVIC transportando el contenedor con el combustible nuclear hacia Puerto Cabello, principal puerto marítimo del país ubicado en el estado Carabobo.

El traslado terrestre se ejecutó bajo protocolos especiales de seguridad diseñados para evitar riesgos durante el movimiento del material radioactivo. Expertos internacionales supervisaron cada etapa del recorrido y coordinaron medidas preventivas relacionadas con protección física, monitoreo técnico y control ambiental.

Una vez en Puerto Cabello, las autoridades embarcaron el contenedor en una nave británica preparada específicamente para transportar material nuclear. El buque inició entonces el recorrido marítimo hacia Estados Unidos bajo coordinación internacional.

El OIEA señaló que la carga llegó días después al complejo Savannah River, instalación perteneciente al Departamento de Energía estadounidense ubicada en Carolina del Sur. Allí, especialistas nucleares recibieron el combustible para su almacenamiento y tratamiento bajo estándares internacionales de seguridad.

La agencia internacional confirmó que el material arribó “en perfecto estado”, sin registrar incidentes durante el traslado terrestre o marítimo. El éxito de la misión dependió de una estrecha coordinación entre gobiernos, organismos técnicos y equipos de seguridad especializados.

Expertos en energía nuclear consideran que este tipo de operaciones requiere años de planificación debido a los riesgos logísticos, diplomáticos y técnicos involucrados. Cada movimiento de combustible nuclear exige autorizaciones multilaterales, monitoreo constante y procedimientos extremadamente precisos.

La cooperación entre Venezuela, Estados Unidos y Reino Unido llamó la atención debido al contexto político internacional marcado por tensiones diplomáticas y diferencias geopolíticas. A pesar de esos factores, las partes involucradas lograron coordinar el operativo bajo supervisión del OIEA.

Con información de El Nacional

 

 

 

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