
Las excarcelaciones anunciadas este viernes volvieron a poner en evidencia el peso que Estados Unidos mantiene sobre el nuevo escenario político venezolano. Mientras el régimen de Delcy Rodríguez informó 131 medidas de libertad para presos políticos, el Foro Penal verificó durante la jornada 64 excarcelaciones.
El movimiento ocurre en medio del proceso de conversaciones entre el chavismo y la delegación de la Asamblea Nacional electa en 2015, un diálogo que cuenta con el respaldo y seguimiento de Washington.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó el respaldo de su Gobierno a las liberaciones y señaló que 1.046 venezolanos han sido liberados desde el 3 de enero. También afirmó que la Administración de Donald Trump continúa siguiendo de cerca las conversaciones entre el régimen y la delegación opositora.
Las excarcelaciones forman parte de una agenda que Washington había planteado desde enero mediante un plan de tres fases para Venezuela: estabilización, recuperación y transición. La segunda etapa contempla la reconciliación nacional y la liberación de opositores detenidos, mientras que la tercera apunta hacia una transición política.
El escenario cambió tras el 3 de enero
La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero modificó el equilibrio político del país y aumentó la capacidad de presión de Washington sobre las autoridades provisionales.
La Administración Trump dejó entonces clara su intención de utilizar su influencia para conducir el proceso venezolano. Rubio vinculó posteriormente las liberaciones de presos políticos con la segunda fase de la estrategia estadounidense.
El terremoto ocurrido el 24 de junio también alteró el escenario. La emergencia abrió espacio para una cooperación directa entre Estados Unidos y las autoridades venezolanas, mientras Washington movilizó recursos de rescate, asistencia humanitaria y logística. Rubio incluso sostuvo una conversación con Delcy Rodríguez al día siguiente del desastre.
A partir de ese momento, la emergencia humanitaria pasó a coincidir con un proceso político en el que comenzaron a avanzar las conversaciones entre el chavismo y la Asamblea Nacional de 2015.
El TSJ entra en la agenda
El diálogo respaldado por Washington avanzó hacia asuntos relacionados con la reinstitucionalización, la reforma electoral y las garantías de participación política.
Dentro de esa agenda apareció uno de los cambios institucionales de mayor alcance: la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia.
El acuerdo alcanzado esta semana contempla un nuevo proceso para seleccionar a los integrantes del máximo tribunal. Las partes también acordaron gestionar el retorno del oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra, con el propósito de destinar esos recursos a la reconstrucción después de los terremotos.
Las excarcelaciones anunciadas ahora se suman a esa secuencia de medidas.
Aunque el régimen mantiene un discurso basado en la soberanía y rechaza que Washington determine sus decisiones, Estados Unidos conserva una influencia significativa sobre el proceso. La Administración Trump respalda las conversaciones, reconoce a la Asamblea Nacional de 2015 como interlocutor, sigue el avance de la agenda de transición y considera la liberación de presos políticos un indicador del progreso del proceso.
En ese contexto, las medidas de libertad anunciadas este viernes adquieren una dimensión política que va más allá de las cifras penitenciarias. Se producen dentro de una hoja de ruta en la que Washington mantiene una capacidad de presión determinante sobre el rumbo de Venezuela.




