Reapertura del Aeropuerto de Maiquetía avanza con terminales provisionales tras los terremotos

Avavit recalcó que aún se desconocen las compañías que participarán en el reinicio de las operaciones y los horarios

La reapertura del Aeropuerto de Maiquetía avanza con la preparación de terminales provisionales para atender vuelos nacionales e internacionales, dos meses después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que causaron daños en la infraestructura del principal terminal aéreo de Venezuela. Diversos medios situaron el reinicio de las operaciones comerciales este lunes 24 de agosto, aunque las autoridades aeroportuarias todavía no habían confirmado públicamente esa fecha.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar completó un plan piloto en las instalaciones temporales, donde sus equipos evaluaron los procedimientos de recepción, chequeo, control y traslado de los viajeros. La nueva etapa permitirá recuperar progresivamente la conectividad aérea mientras continúan las reparaciones en las estructuras afectadas por los movimientos sísmicos.

La cuenta oficial de Instagram del Instituto Aeropuerto Internacional de Maiquetía (IAIM) difundió información sobre el funcionamiento de las áreas provisionales, su capacidad y los servicios disponibles. Sin embargo, la publicación no precisó el día en que comenzará formalmente la atención comercial.

Las autoridades acondicionaron espacios independientes para las salidas nacionales e internacionales. También instalaron una estructura para recibir a los pasajeros que lleguen al país o se desplacen desde otros estados, además de una zona destinada a familiares y acompañantes.

El esquema cambiará la experiencia habitual dentro del aeropuerto. Los pasajeros completarán los procedimientos iniciales en las carpas y, después, unidades de transporte interno los trasladarán hasta las aeronaves estacionadas en la plataforma.

Este modelo no representa el regreso inmediato a la normalidad. Maiquetía iniciará una fase de contingencia con capacidad limitada, procesos adaptados y una infraestructura temporal que funcionará al mismo tiempo que avanzan las obras de rehabilitación.

Reapertura del Aeropuerto de Maiquetía tendrá capacidad limitada

Las instalaciones de salida podrán atender simultáneamente a un máximo de 1.260 viajeros. Esta capacidad surge de la suma de los espacios preparados para las operaciones nacionales e internacionales.

La terminal de salidas nacionales ocupará más de 3.300 metros cuadrados. Contará con tres puertas de embarque y podrá recibir hasta 480 pasajeros al mismo tiempo.

El área internacional tendrá cerca de 4.300 metros cuadrados, cuatro puertas y capacidad para 780 viajeros. Su mayor extensión responde a los controles migratorios, aduaneros y de seguridad que requieren quienes salen del país.

Las llegadas funcionarán en otra estructura de aproximadamente 2.550 metros cuadrados. El espacio contará con divisiones para procesar de forma separada los vuelos internos y los internacionales.

Junto a esa terminal, el aeropuerto habilitó unos 1.000 metros cuadrados para familiares y acompañantes. Esta separación busca evitar la concentración de personas en las zonas destinadas al retiro de equipaje, los controles y la salida de los viajeros.

Las áreas temporales tendrán salas de espera, aire acondicionado, baños y atención médica. Los responsables también instalaron conexión Wi-Fi gratuita, estaciones de carga para dispositivos electrónicos y máquinas expendedoras de alimentos y bebidas.

El diseño contempla asistencia para personas con movilidad reducida. Los pasajeros que necesiten apoyo deberán comunicarlo a la aerolínea con anticipación y seguir las instrucciones del personal aeroportuario durante su desplazamiento.

Las instalaciones admitirán el traslado de mascotas bajo las normas correspondientes. Cada viajero tendrá que consultar los requisitos de su compañía aérea, presentar la documentación sanitaria y utilizar el contenedor adecuado según el tipo de animal y la modalidad del vuelo.

Aunque las carpas ofrecen servicios básicos, su capacidad resulta inferior a la que tenía el terminal antes de los terremotos. Las aerolíneas y las autoridades deberán organizar los horarios para evitar una acumulación de usuarios que supere los límites de cada espacio.

El funcionamiento dependerá también de una coordinación precisa entre los equipos de facturación, seguridad, migración, aduanas, sanidad y transporte. Un retraso en cualquiera de estas etapas puede afectar la salida de los vuelos o generar filas dentro de las áreas provisionales.

El IAIM no detalló públicamente en su última publicación cuáles aerolíneas comenzarían a operar primero ni cuántas frecuencias autorizaría durante la fase inicial. Los pasajeros necesitarán confirmar directamente con cada compañía el estado de sus itinerarios antes de trasladarse al aeropuerto.

Los viajeros deberán adaptarse a un nuevo recorrido

El proceso de atención cambiará con respecto al que funcionaba antes del cierre. Los usuarios realizarán el chequeo y los controles en las estructuras temporales, donde las autoridades verificarán los documentos, el equipaje y el cumplimiento de las normas de seguridad.

Después de completar estos procedimientos, el personal organizará grupos para trasladarlos hacia las aeronaves. Los autobuses o unidades internas recorrerán la distancia entre las carpas y la plataforma de estacionamiento.

Este sistema requiere puntualidad y atención a las indicaciones. Los pasajeros no podrán desplazarse por su cuenta hacia las aeronaves ni permanecer fuera de las zonas autorizadas.

Los representantes del sector informaron que las estructuras incluyen equipos de inspección y controles aeroportuarios. Estas medidas buscan mantener los estándares de seguridad a pesar de las limitaciones propias de una instalación provisional.

Las aerolíneas deberán comunicar con claridad los horarios de presentación. Los vuelos internacionales suelen exigir una llegada anticipada debido a los procesos migratorios, la revisión del equipaje y la validación de los documentos de viaje.

En la fase de contingencia, los usuarios podrían necesitar todavía más tiempo. El transporte interno, la capacidad de las salas y la adaptación del personal pueden extender algunas etapas durante los primeros días.

Los viajeros deben revisar su boleto, confirmar el terminal asignado y consultar cualquier cambio antes de salir de casa. También conviene verificar los requisitos migratorios y sanitarios del país de destino.

Quienes utilicen vuelos nacionales deberán comprobar las condiciones de su ruta y el peso permitido para el equipaje. Las restricciones pueden variar entre compañías y generar retrasos cuando el pasajero intenta resolverlas durante el registro.

El aeropuerto tendrá que mantener una señalización visible que oriente a los usuarios desde los accesos hasta las áreas de chequeo. La separación entre vuelos internos e internacionales debe resultar clara para evitar desplazamientos innecesarios.

Los familiares y acompañantes permanecerán en la zona habilitada para ellos. Esta medida reducirá la cantidad de personas dentro de los espacios operativos y facilitará la movilización de quienes llegan con maletas.

Las personas mayores, los viajeros con discapacidad y las familias con niños pequeños requerirán apoyo especial. La coordinación previa con las aerolíneas puede ayudar a reservar sillas de ruedas, asistencia de embarque u otros servicios.

El traslado de mascotas también demanda planificación. Los propietarios deben conocer si el animal viajará en la cabina o en una zona autorizada de la aeronave, así como las dimensiones del contenedor y los certificados exigidos.

El personal aeroportuario cumplirá una función fundamental durante la transición. Además de realizar los controles, deberá explicar el recorrido y orientar a pasajeros que todavía desconocen el sistema temporal.

Las autoridades pueden reducir la confusión mediante publicaciones frecuentes, mapas, horarios y avisos sobre los accesos. La información será especialmente importante si el aeropuerto modifica los procedimientos a medida que aumente el número de vuelos.

La recuperación completa exigirá varios meses

El reinicio comercial no significa que Maiquetía recupere de inmediato su capacidad habitual. Las terminales temporales forman parte de una primera fase que busca restablecer la conectividad mientras los equipos reparan la infraestructura principal.

Los terremotos del 24 de junio obligaron a suspender o limitar las actividades debido a los daños en diferentes áreas. Desde entonces, las autoridades trabajaron en alternativas que permitieran recibir pasajeros sin utilizar espacios comprometidos.

La rehabilitación incluye las pistas y otras instalaciones indispensables para la operación aérea. Estos trabajos avanzan de forma paralela al acondicionamiento de las carpas y responden a un cronograma distinto.

Antes de la emergencia, las autoridades proyectaban alcanzar cerca del 85 % de la capacidad operativa en un periodo de cuatro meses a partir de julio de 2026. La evolución de las obras determinará si el aeropuerto mantiene esa meta.

Los especialistas deberán revisar estructuras, sistemas eléctricos, telecomunicaciones, equipos de navegación, zonas de equipaje y áreas de servicio. Cada componente necesita evaluaciones antes de integrarse nuevamente a las actividades comerciales.

La seguridad debe mantener prioridad sobre la velocidad. Una apertura acelerada, sin inspecciones completas, podría generar riesgos para trabajadores, tripulaciones y pasajeros.

Al mismo tiempo, la prolongación de las restricciones afecta a las aerolíneas, el turismo, el comercio y las familias que dependen de la conectividad. El Gobierno tendrá que equilibrar esas necesidades con los tiempos técnicos de la reconstrucción.

Maiquetía representa la principal puerta aérea internacional de Venezuela. Su recuperación resulta esencial para reactivar rutas, facilitar el ingreso de suministros y normalizar el movimiento de viajeros.

La fase provisional permitirá medir la capacidad real del nuevo sistema. Durante los primeros días, los responsables podrán identificar problemas en las filas, los controles, el transporte interno y la atención de equipajes.

Los resultados del plan piloto ofrecerán una referencia, pero la actividad comercial impondrá una presión mayor. La llegada simultánea de varios vuelos pondrá a prueba la coordinación y la capacidad de las instalaciones.

Las autoridades deberán ajustar el número de operaciones según el comportamiento del sistema. Un crecimiento gradual ayudará a corregir fallas antes de incorporar más frecuencias.

También resultará necesario informar sobre la evolución de las obras. Reportes periódicos permitirán conocer qué áreas recuperaron su funcionalidad y cuándo podrían integrarse al servicio.

Mientras el IAIM no confirme oficialmente el calendario, la fecha difundida por los medios debe manejarse con cautela. Los pasajeros no deberían acudir al aeropuerto sin comprobar previamente el estado de su vuelo con la aerolínea.

Las carpas provisionales marcan un avance importante después de dos meses de restricciones, pero no reemplazan la infraestructura permanente. Su función consiste en sostener una operación básica y ordenada durante el periodo de reconstrucción.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar entra así en una etapa de recuperación gradual. El éxito dependerá de la coordinación institucional, la información oportuna y el cumplimiento de las medidas de seguridad. Solo el avance de las reparaciones permitirá ampliar la cantidad de vuelos y acercar nuevamente a Maiquetía a su capacidad operativa habitual.

Con información EFE

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