
El régimen de Nicolás Maduro ha encendido las alarmas internacionales al advertir que Estados Unidos estaría preparando un ataque militar “a muy corto plazo” contra Venezuela. A través de una carta dirigida al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Caracas solicitó una reunión de emergencia para evaluar lo que califica como una amenaza directa a la paz y la estabilidad de la región latinoamericana.
Una carta con tono de advertencia
El documento, difundido por el canciller venezolano Yván Gil, fue remitido al presidente del Consejo de Seguridad, el diplomático ruso Vassily A. Nebenzia. En el texto, el Ejecutivo venezolano asegura contar con “información verificada, razonable y objetiva” que confirmaría la inminencia de una ofensiva militar por parte de Washington. Según el escrito, la intención es que el organismo internacional determine la existencia de un peligro real y emita recomendaciones que frenen cualquier plan de agresión.
El gobierno bolivariano sostiene que esta solicitud responde al cierre de los canales diplomáticos con Estados Unidos, una situación que —según Caracas— agrava la tensión y elimina las posibilidades de mediación. La misiva también cita un informe del diario The New York Times que aludiría a la ruptura total del diálogo bilateral.
Despliegue militar y acusaciones cruzadas
La denuncia venezolana se fundamenta en la presencia de un supuesto “operativo militar sin precedentes” desplegado por las fuerzas estadounidenses en el Caribe. Entre los elementos mencionados figuran destructores, cazas, tropas de élite, equipos de operaciones especiales e incluso un submarino nuclear ubicado a escasas millas de las costas venezolanas.
Mientras Washington sostiene que dichas maniobras tienen como objetivo combatir el narcotráfico, Caracas las interpreta como una “falsa ofensiva” destinada a promover un cambio de gobierno. “Se trata de una campaña intimidatoria con fines políticos”, ha afirmado la administración de Maduro, que insiste en que los movimientos militares carecen de justificación legítima.
Tres declaraciones que avivan la tensión
En su comunicación a la ONU, el Ejecutivo venezolano destacó tres mensajes del entonces presidente estadounidense Donald Trump que, a su juicio, aumentan la tensión diplomática. La primera, el 22 de septiembre, durante su discurso ante la Asamblea General, cuando expresó su disposición a “hacer volar” al mandatario venezolano.
La segunda declaración se produjo el 3 de octubre, cuando notificó al Congreso de su país que Estados Unidos se encontraba en un “conflicto armado no internacional” contra organizaciones narcotraficantes. Finalmente, el 4 de octubre, Trump afirmó que debía “empezar a buscar por tierra” a los presuntos cabecillas del narcotráfico, lo cual —según Caracas— representa una amenaza directa a la soberanía venezolana.
Impacto regional y respaldo internacional
El gobierno venezolano advierte que cualquier acción bélica afectaría gravemente la paz continental, poniendo en riesgo la estabilidad de América Latina y el Caribe. “Una agresión de este tipo tendría consecuencias imprevisibles para toda la región”, subrayó Maduro en su declaración.
En solidaridad con Caracas, Cuba emitió un comunicado rechazando los “pretextos” de Washington para justificar una posible intervención militar. La Habana llamó a una movilización global para impedir lo que calificó como una violación del derecho internacional.
Acusaciones y tensiones persistentes
Por su parte, Estados Unidos acusa a Maduro de liderar el denominado Cartel de los Soles, una red presuntamente vinculada al narcotráfico y considerada por Washington como una organización terrorista. Caracas niega categóricamente estas acusaciones, calificándolas de infundadas y destinadas a justificar una intervención.
La pugna diplomática entre ambas naciones sigue escalando mientras la comunidad internacional observa con preocupación un nuevo capítulo de confrontación que podría alterar el equilibrio geopolítico en la región.
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Con información de El Pitazo



