
El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, lanzó una nueva advertencia en medio de la creciente tensión con Estados Unidos.
Durante una transmisión en el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), aseguró que las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) no permitirán la instauración en el país de un gobierno “arrodillado” ante los intereses de Washington, al que acusó de promover la caída del presidente Nicolás Maduro con el apoyo de sectores de la oposición.
“Interprétenlo como quieran interpretar: la Fuerza Armada no va a permitir aquí un gobierno arrodillado de los intereses de Estados Unidos. Más nunca esclavos. Somos un país libre”, afirmó el alto funcionario, en un discurso que refuerza el mensaje de unidad y subordinación militar al poder político chavista.
Lealtad absoluta al presidente Maduro
Las declaraciones de Padrino López confirman, una vez más, la fidelidad institucional de las Fuerzas Armadas venezolanas al gobierno de Nicolás Maduro, en un contexto donde la presión internacional sobre Caracas se ha intensificado.
Desde su llegada al poder en 2013, Maduro ha logrado consolidar el control político y operativo de los cuerpos castrenses, considerándolos un pilar esencial de su permanencia en el cargo.
El ministro subrayó que los uniformados venezolanos mantienen una “obediencia irrestricta” al mandatario y al proyecto bolivariano. “La patria no será sometida, ni por chantajes ni por sanciones”, dijo.
Fuentes oficiales recordaron que la FANB ha jurado en múltiples ocasiones “defender la revolución bolivariana” y “preservar la independencia nacional” frente a lo que denominan intentos de “intervención extranjera”.
Washington, el enemigo recurrente
Las palabras del ministro surgen tras nuevas tensiones diplomáticas con Estados Unidos, país que recientemente desplegó en el Caribe el portaaviones Gerald R. Ford, considerado el más poderoso del mundo.
Aunque el Pentágono asegura que la operación busca reforzar las labores contra el narcotráfico y proteger los intereses estadounidenses en la región, Caracas interpreta estos movimientos como una amenaza directa a su soberanía.
“El imperio cree que puede doblar la dignidad de los pueblos con sus buques y sus misiles. Pero en Venezuela no nos rendimos”, expresó Padrino, en tono desafiante.
El discurso del funcionario se enmarca en una larga narrativa de antagonismo entre Washington y el chavismo, que desde la época de Hugo Chávez ha sostenido una postura de confrontación ideológica con Estados Unidos, acusándolo de intentar controlar los recursos naturales de la nación.
La oposición, señalada de colaborar con EE. UU.
En su intervención, el ministro también acusó a sectores de la oposición venezolana de actuar como cómplices de los planes estadounidenses para desestabilizar el país.
Sin mencionar nombres, Padrino López aseguró que algunos dirigentes opositores “buscan abrirle las puertas del poder al enemigo histórico de la patria”.
“Hay quienes sueñan con entregar el país a cambio de prebendas, sin entender que el destino de Venezuela solo lo decide su pueblo libre”, afirmó.
Las palabras del ministro coinciden con un momento de división interna en la oposición, que atraviesa un proceso de reconfiguración política tras el fracaso de intentos previos de transición negociada.
Una estrategia de cohesión interna
De acuerdo con analistas militares, el mensaje de Padrino López tiene un doble propósito: reforzar la disciplina interna dentro de la FANB y movilizar el sentimiento nacionalista frente a la presión internacional.
“Cada vez que hay señales de intervención o sanciones, el chavismo apela a su retórica patriótica para consolidar la lealtad de sus bases y mantener cohesionada a la institución militar”, explicó el politólogo Carlos Romero, especialista en relaciones civiles-militares.
El discurso también responde a la necesidad de mantener el control del estamento castrense, un actor decisivo en el equilibrio del poder político venezolano. Desde 2017, los militares ocupan posiciones clave en ministerios, gobernaciones y empresas estatales, convirtiéndose en una columna vertebral del régimen.
Entre el nacionalismo y la confrontación regional
La afirmación de que las Fuerzas Armadas no permitirán “un gobierno arrodillado” no solo busca proyectar independencia, sino también enviar un mensaje de fortaleza ante un entorno internacional adverso.
Con el despliegue naval estadounidense en el Caribe y los recientes ataques a supuestas narcolanchas en aguas internacionales, la retórica militar venezolana se intensifica, apelando a la defensa de la soberanía y al rechazo del intervencionismo.
“Más nunca esclavos. Somos un país libre”, reiteró Padrino López, cerrando su intervención con un llamado a la unidad nacional frente a lo que definió como “la guerra psicológica y mediática del imperio”.
Mientras tanto, observadores internacionales advierten que este tipo de declaraciones podrían elevar la tensión regional, especialmente en un momento en que Washington ha endurecido su discurso contra los gobiernos aliados de Nicolás Maduro.
Las palabras del ministro de Defensa reafirman el alineamiento total del aparato militar con el chavismo y evidencian la persistente desconfianza hacia Estados Unidos.
En un escenario marcado por sanciones, movimientos navales y crisis política interna, Venezuela vuelve a apoyarse en su discurso de resistencia y soberanía para enfrentar la presión exterior.
El mensaje es claro: la cúpula militar se presenta como garante del poder de Maduro y como barrera infranqueable ante cualquier intento de cambio político auspiciado desde el extranjero.
Con información LaFM



