
El gobierno de los Estados Unidos continúa fortaleciendo su presencia naval en el Caribe en medio del aumento de la tensión con Venezuela. Este jueves arribó a la región el USS Gettysburg, un crucero lanzamisiles proveniente de Norfolk (Virginia), que se suma al USS Lake Erie (CG-70) y a otras unidades desplegadas por la Marina estadounidense, según reportes de The Washington Post y The War Zone.
Con la llegada de esta embarcación, Washington incrementa su flota a trece buques de guerra, en lo que expertos califican como el mayor despliegue militar estadounidense en América Latina en los últimos cuarenta años.
El nuevo refuerzo: el USS Gettysburg se une a la flota
El arribo del USS Gettysburg, de la clase Ticonderoga, representa un nuevo movimiento estratégico dentro del operativo naval estadounidense en el Caribe. Este buque, especializado en defensa antiaérea, antisubmarina y misiles guiados, refuerza la capacidad ofensiva y defensiva del grupo de ataque que opera frente a las costas venezolanas.
Fuentes militares citadas por The War Zone aseguran que el USS Fort Lauderdale, que permanecía en la zona, regresó a Florida, mientras el portaaviones USS Gerald Ford, considerado el más avanzado del mundo, se encuentra en ruta hacia el área del Caribe, donde completará el conjunto de unidades desplegadas.
De acuerdo con un análisis del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), la presencia estadounidense incluye ocho buques de guerra —seis de ellos destructores—, tres embarcaciones anfibias y un submarino, lo que configura una flota total de trece efectivos navales.
“Este es el despliegue naval más grande en Latinoamérica en al menos veinticinco años o incluso puede que en los últimos cuarenta”, declaró a la agencia EFE el coronel retirado Mark Cancian, especialista en defensa del CSIS.
La tensión política y las advertencias desde el Congreso
El incremento del poderío militar estadounidense ha coincidido con un endurecimiento del discurso político. Legisladores republicanos del estado de Florida, uno de los bastiones de la diáspora venezolana en EE. UU., reiteraron su rechazo al régimen de Nicolás Maduro y expresaron abiertamente su apoyo a una eventual transición política en Venezuela.
La congresista María Elvira Salazar, una de las voces más críticas del chavismo, publicó en su cuenta de X:
“Maduro quería una Navidad adelantada, pero Halloween siempre llega primero”.
El tono irónico de su declaración fue interpretado como un mensaje de respaldo a las acciones militares que la administración estadounidense ha emprendido bajo la bandera de la “guerra contra el narcotráfico”.
Desmentidos desde Washington y acusaciones internacionales
El despliegue del USS Gettysburg ocurre pocos días después de que medios como el Miami Herald y The Wall Street Journal publicaran informes que sugerían que Washington preparaba bombardeos selectivos contra instalaciones militares venezolanas vinculadas al supuesto cartel de los Soles.
Sin embargo, el presidente Donald Trump negó categóricamente esas versiones cuando fue interrogado por periodistas a bordo del Air Force One:
“No, no son verdad”, afirmó el mandatario, sin ofrecer más detalles.
Pese al desmentido, las maniobras navales continúan ampliándose, lo que ha generado alarma entre analistas internacionales y gobiernos vecinos.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió un pronunciamiento el viernes a través del alto comisionado para los derechos humanos, Volker Türk, quien acusó al gobierno estadounidense de “violar el derecho internacional” en sus recientes ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico.
Türk denunció que los bombardeos, que desde el 1 de septiembre han destruido 15 lanchas y causado 61 muertos, constituyen “ejecuciones extrajudiciales” y exigió su cese inmediato.
El trasfondo estratégico: narcotráfico o presión geopolítica
Aunque la Casa Blanca sostiene que las operaciones buscan frenar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense, expertos en relaciones internacionales consideran que los movimientos navales también envían un mensaje geopolítico directo al régimen de Maduro.
El profesor Stephen Biddle, de la Universidad de Columbia, señaló a The Washington Post que “una operación de este tamaño tiene un valor simbólico y disuasorio, pero también prepara el terreno para escenarios más amplios de presión militar”.
Asimismo, el analista venezolano Mariano de Alba advierte que la presencia de destructores y submarinos en la región “supera con creces los requerimientos de una simple operación antidrogas” y podría interpretarse como “una advertencia a Caracas ante su acercamiento a Rusia e Irán”.
Un Caribe en vilo
La llegada del USS Gettysburg marca una nueva fase en la tensión entre Washington y Caracas, mientras las aguas del Caribe se convierten en escenario de una creciente competencia militar.
Aunque el presidente Trump ha negado la posibilidad de un ataque directo, la magnitud del despliegue naval, las declaraciones políticas y las acusaciones internacionales dibujan un panorama de incertidumbre en el que cada movimiento adquiere peso estratégico.
Por ahora, la región observa expectante el avance del portaaviones USS Gerald Ford, cuya llegada podría redefinir el equilibrio militar en el hemisferio y confirmar que el Caribe vuelve a ser, como en la Guerra Fría, una zona de poder y advertencia entre las grandes potencias.
Con información de El Nacional



