Regreso a 2016: el hambre infantil repunta en Venezuela y expone una crisis sostenida, según Cáritas

◉ El informe de la organización de asistencia de la Iglesia Católica revela que los venezolanos pasan hambre y que sus condiciones continúan empeorando

La organización Cáritas Venezuela encendió nuevamente las alarmas humanitarias tras publicar un informe que evidencia un retorno a los niveles de desnutrición infantil registrados en 2016, cuando comenzó la fase más aguda de la emergencia alimentaria.

El boletín, elaborado con base en evaluaciones realizadas en agosto, describe un deterioro sostenido en la nutrición de niños y mujeres gestantes, además de un agravamiento de las condiciones de vida de los hogares venezolanos. Aunque la muestra no representa a toda la población, la organización subraya que sus hallazgos permiten identificar zonas donde la urgencia requiere intervención inmediata.

Un país que vuelve a la alarma humanitaria

El estudio de Cáritas abarcó 20 estados, 28 diócesis y 56 municipios, e incluyó la evaluación de 2.502 niños y 740 mujeres embarazadas. De acuerdo con los datos obtenidos, el 20 por ciento de los territorios analizados se encuentra en fase de emergencia y un 25 por ciento atraviesa una situación de crisis profunda.

Entre las regiones más afectadas destacan Falcón, Bolívar y Zulia, con índices de desnutrición que superan el 15 por ciento. Los responsables del informe advierten que estos niveles indican un retroceso que revierte los avances modestos registrados entre 2021 y 2023, cuando la situación alimentaria había mostrado señales de leve mejora.

La niñez, primera víctima del deterioro nutricional

Uno de los hallazgos más graves del reporte es la correlación entre la edad y la severidad del déficit nutricional. Los menores de 2 años concentran el 42 por ciento de los casos detectados, lo que refleja una vulnerabilidad extrema en la etapa de desarrollo más delicada.

En los bebés menores de 6 meses, la desnutrición aguda alcanza el 17,6 por ciento, casi el doble del promedio general. Además, en los niños menores de 2 años el índice es de 10,2 por ciento, superando ampliamente la tasa de desnutrición del grupo total menor de 5 años, cuyo promedio se ubica en 9,1 por ciento.

Cáritas recalca que estas cifras evidencian un cuadro crítico que compromete el crecimiento físico, cognitivo y emocional de toda una generación.

Gestantes y adolescentes: un grupo en riesgo creciente

El informe también destaca la situación de las mujeres embarazadas, afectadas por las mismas limitaciones alimentarias que golpean a los hogares más vulnerables. El 18 por ciento de las gestantes evaluadas presenta riesgo nutricional, una cifra que aumenta entre adolescentes menores de 19 años, quienes representan el 23 por ciento del total.

Las mujeres con embarazos precoces muestran un riesgo significativamente mayor en comparación con las adultas, lo que profundiza las alarmas sobre la salud materno-infantil en un contexto de escasez y precariedad creciente.

Casi un tercio de los niños presenta desnutrición aguda o riesgo inminente

El capítulo más contundente del informe indica que el 29,5 por ciento de los menores evaluados tiene desnutrición aguda o se encuentra al borde de padecerla. Además, el 9,1 por ciento ya sufre desnutrición en grados moderados o severos.

Estas cifras, cercanas a los umbrales más críticos registrados entre 2017 y 2019, muestran que el país regresa a una etapa de degradación nutricional que pone en riesgo la vida de miles de niños.

Hogares al límite: estrategias de supervivencia extremas

Según Cáritas, las familias han debido recurrir a medidas desesperadas para garantizar su alimentación diaria. El 76 por ciento han liquidado sus ahorros, mientras que el 54 por ciento se ha endeudado para poder comer.

La reducción en la calidad y cantidad de los alimentos afecta al 59 por ciento de los hogares, y un 32 por ciento depende de comedores comunitarios o iniciativas solidarias.

La crisis se agrava por la falta de acceso continuo a agua potable, que afecta al 90 por ciento de los hogares en zonas vulnerables, comprometiendo los avances nutricionales que pudieran lograrse y aumentando el riesgo de enfermedades prevenibles.

Una crisis que vuelve a intensificarse

Cáritas advierte que, aunque entre 2021 y 2023 se registró una ligera recuperación, desde 2023 la situación se ha deteriorado de forma sostenida. El incremento de las necesidades y la reducción de los fondos de cooperación internacional han generado un nuevo ciclo de vulnerabilidad que afecta sobre todo a niños y mujeres embarazadas.

También se observa un aumento en la intención de migrar, que pasó del 19 al 21 por ciento en el último año, un indicador que revela la desesperación que viven miles de familias ante la falta de condiciones para subsistir.

Un llamado urgente a la comunidad internacional

Cáritas concluye que resulta imprescindible reforzar la respuesta humanitaria en Venezuela y sostener los servicios que permiten atender a la población más expuesta. Para la organización, el país enfrenta una curva peligrosa que exige intervenciones inmediatas y sostenidas para evitar un deterioro todavía mayor.

Con información de EFE

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